
Autónomos:
testigos mudos de la crisis
Más de 4.000 autónomos de la Comunidad Autónoma Aragonesa han perdido su empleo desde finales de 2008 hasta hoy. La falta de trabajo, ligado a la coyuntura económica por la que atraviesa el país ha hecho que se vayan literalmente a la calle cientos de profesionales. Todos ellos sin derecho a paro. No reciben salario. Una situación alarmante que se está dejando notar en lo más básico: en las familias, muchas de ellas sumida hoy en la más absoluta miseria.
NURIA ASÍN. [Abril 09] Más de 4.000 autónomos de la Comunidad Autónoma Aragonesa han perdido su empleo desde finales de 2008 hasta estos momentos. La falta de trabajo, ligado a la coyuntura económica por la que atraviesa el país, íntimamente ligada al sector de la construcción, ha hecho que se vayan literalmente a la calle cientos de profesionales. Todos ellos sin derecho a paro. No reciben salario, y también dejan de cotizar a la Seguridad Social, lo que hace peligrar el sistema de pensiones. Una situación alarmante que se está dejando notar en lo más básico: en las familias, muchas de ellas sumidas hoy en la más absoluta miseria.Desde el 31 de enero de 2008 a la misma fecha de 2009, el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos ha experimentado un descenso de 4.196 activos, según datos de la UPTA (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos de Aragón). Por sectores, sigue siendo el de la construcción el que mayor número de afiliados ha perdido, con 2.123 bajas el año pasado. Le sigue el sector del comercio, con 872 activos menos que en 2008.
En concreto, de los 2 millones de parados que había a comienzos de 2008, pasado un año han llegado a los 3 millones en toda España, muchos de ellos autónomos. Y seguirán subiendo, ya que según las previsiones se estima que en 2009, los parados llegarán a los 4 millones. De ahí, que este colectivo reivindique el autoempleo como alternativa de reincorporación al mercado laboral, el aumento de capitalización por desempleo hasta el 80% para determinados colectivos como jóvenes y mujeres, así como el establecimiento de microcréditos para emprendedores autónomos.
A esto se une acelerar la aprobación del reglamento de la Ley del Trabajo Autónomo, en particular los apartados referentes a las mejoras sociales y, entre ellas la prestación por desempleo. También se exige ampliar los beneficios de las subvenciones durante el proceso de búsqueda de empleo a aquellos autónomos que cesen su actividad por causas objetivas y no dispongan de otra fuente de ingresos, así como cualquier otra prestación de carácter no contributivo, entre otras.
Estas medidas, y otras que también afectan a las pymes, como la modificación de los plazos de pago de las liquidaciones tributarias a la Seguridad Social, establecimiento de líneas de aval del ICO suficientes y de aplicación ágil para inversión, así como reducción de los plazos de pago por parte de las administraciones públicas e implantación del confirming como medio de pago habitual, para facilitar liquidez a las empresas proveedoras, aspectos encaminados a mejorar la mala situación de este colectivo.

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