Una nueva época... (y III)
En esta tercera entrega toca hacer algunas reflexiones hacia dónde pensamos debería ir la economía española y por afinidad evidente la economía aragonesa, si bien, antes de meternos en harina me gustaría hacer algunas reflexiones que pienso se deberían tener muy presentes.
JULIO R. NAVARRO ANTÍN [Junio 09] Durante estas últimas semanas se ha acuñado una frase para expresar que la economía española podría apuntar a una cierta recuperación " brotes verdes" . Hay que ser conscientes de que las previsiones de muchos analistas son bajistas e incluso "más pesimistas" que hace unos meses. Habrá que esperar a ver la efectividad en el tiempo de las políticas económicas adoptadas porque pudiera ser que estos brotes verdes fuesen un espejismo.
Sector financiero
Imaginemos una empresa que presentase la siguiente composición en sus cuentas anuales: En el balance y más concreto en su pasivo, los recursos propios ascendieran aproximadamente al 7%, los recursos ajenos a largo plazo fueran del orden del 20%, y los recursos a medio y corto plazo el 73%. Por la parte del activo , el activo no corriente fuera aproximadamente del 35% y que, por tanto, su activo corriente ascendiera al 65%, siendo el desagregado de éste; en tesorería muy poco, supongamos un 3%, en la cuenta de clientes alrededor del 40%, de los cuales provisionados un 6% y subiendo de manera alarmante y las existencias el 22%, de las cuales alrededor de un 12% fuesen existencias en bienes que no son útiles ni necesarios para el proceso productivo de la empresa.
Respecto de la cuenta de explotación supongamos que sus ingresos por empleado se han resentido notablemente y por el contrario los gastos no han disminuido de manera notable ¿Le concederían crédito?, parece que este imaginario colectivo no anda muy lejos de la situación en la que se encuentra alguna que otra entidad financiera, por tanto, es urgente estabilizar y sanear el sistema financiero para que el dinero vuelva a fluir.
Empresarios y trabajadores
Importante parece también la actitud de los agentes económicos y más concretamente de los empresarios y trabajadores.
Los primeros, con mercados mucho más estrechos han de entender que dos son los objetivos a corto, medio y largo plazo: la calidad y la innovación y un cambio de mentalidad respecto de que los márgenes han de ser más ajustados, no se puede pretender que las inversiones tengan plazos de recuperación escandalosamente cortos.
En el futuro si se ha de añadir valor a los bienes y servicios que produzcamos en nuestra economía, se tiene de producir un cambio radical en prácticamente todas las esferas de nuestra sociedad.
Normalizado el sistema financiero, aprovechando la histórica y casi irrepetible baja inflación, que permite reducir los costes de producción y obtener ganancias netas de nuestras exportaciones, deberíamos proceder más pronto que tarde a establecer las bases, cuanto más sólidas mejor, del tan nominado cambio de proceso productivo, sin despreciar nada de lo existente.
Cambio de modelo productivo
La globalización, los fenómenos migratorios, la deslocalización de las producciones, los grandes avances tecnológicos y el convencimiento de que el conocimiento es el factor relevante para un desarrollo sostenible, parecen elementos indiscutibles que han de ser la guía del nuevo modelo productivo.
Pero la industria española, y la aragonesa no iba ser menos, tiene una serie de debilidades que debe corregir urgentemente: uso masivo de las nuevas (ya casi viejas) tecnologías de la información y la comunicación (TIC), la innovación y la internacionalización, las administraciones públicas deben intentar en la medida de sus posibilidades de ayudar a aumentar el número de empresas de carácter multinacional y, a su vez, en sectores que están muy atomizados, micropymes, intentar dar tamaño al sector (cluster). Junto con estas debilidades, coexiste una importante amenaza, la gran dependencia energética de terceros países y una menos visible el estrechamiento de los márgenes comerciales.Cualquier cambio que se produzca en nuestro modelo productivo pasa por el incremento de la productividad sí o sí, pero ésta ya no depende tanto de reducir costes, que también, sino de la capacidad de innovar que tengan las empresas, entendiendo por innovar saber adaptar los procesos productivos de nuestras empresas a los deseos o necesidades de los consumidores y entendiendo, también por innovar, no sólo lo que ocurra en los procesos productivos sino también en los sistemas de gestión.
En cualquier caso, se apueste por el sector que se apueste, parece evidente que las condiciones necesarias sobre las que trabajar y no suficientes para que el cambio de modelo productivo se produzca no han de andar muy lejos de: la energía, el tamaño de las empresas, la gestión, el agua, las infraestructuras, las comunicaciones, la responsabilidad social corporativa, como se distribuye el producto neto entre quien ayuda a generarlo, el sistema educativo, la formación profesional, la cultura del emprendimiento y su financiación y algunas otras que seguro se me olvidan.
Además de las condiciones necesarias sobre las que trabajar se deberían realizar algunas reformas (probablemente condición suficiente) que sentasen las bases para que el cambio de modelo fuese eficiente, duradero y poco discutible y aceptado por los ciudadanos, de manera que nuestra economía se acercase a los estándares de los países desarrollados que mejor se comportan tanto en las fases crecientes del ciclo económico como en las fases bajas del mismo.
Reformas
Reformas que se deben realizar con el máximo consenso y que entre otras entiendo que son casi imprescindibles: Reforma de la justicia, Reforma educativa , Reforma de las pensiones y Reforma del mercado laboral.
Para terminar afirmar que es imposible ser un buen líder sin perseguir los objetivos de siempre; esfuerzo individual y colectivo, perseverancia, exigencia, calidad, tolerancia y sobre todo una buena comunicación.

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