Todo por un coche con chofer
MANUEL MUÑOZ ESCOLANO
Quienes son medianamente mundanos y sometidos a la tiranía de las agendas repletas, verdaderamente necesitan vehículo de trabajo con chofer.
El método de cálculo es aquel que ecuaciona el coste del tiempo en función del número de desplazamientos y la carga de despacho.
En el mundo oficial y ejecutivo, se trata de acudir a los actos programados en función del orden de protocolo, procurando además la mínima exposición pública y la máxima seguridad de los personajes públicos. Se utilizan vehículos de seguridad extrema y con la debida representación.
En nuestro ámbito regional se resume a niveles de Director General, en DGA, vicepresidentes de la DPZ, y los presidentes de las múltiples Sociedades o Institutos.
Todo ello con cargo a los presupuestos de los organismos al caso. En éste parece que es dinero público y de ayudas europeas.
A partir de ahí pululan por el mundo del aragonesismo toda una suerte de “frustrados del coche oficial”, que de no resultar patético, ofensivo, inmoral y lesivo, deberían mirárselo por lo médico, los unos, y actuar de oficio, otros. (esto sí debe investigarse).
Si como publican Faci y Morales en el decano, los recursos para pagar el chofer y coche del “pollo pera” de ASAEL han salido de una organización de mujeres maltratadas, que Santa Lucía le conserve las orejas a quien no ve nada, ni aquí, ni en La Muela, y que también le mantenga la tortícolis permanente que le impide mirar hacia la rivera (con uve) izquierda del Ebro.
Veo con frecuencia al personaje herrerino, y si no hubiese cambiado la legislación sobre los residuos caninos, los pisaría todos. Tamaña soberbia gestual es coherente con el ansia de “aparatosidad” del coche oficial. Esa entrada en mi pueblo cabalgando a lomos de mi Peugeot 605, bien vale unos malos ratos. Los aforismos populares lo definen con exactitud, “quien de trapo llega a tobaya…”

Entre tanto, malviven escondidas las mujeres maltratadas necesitadas de ayudas; entre tanto, existen cuatrocientos cincuenta mil hogares españoles en los que no se ingresa ni un euro; entre tanto, asesinan a inspectores de policía en el País Vasco a quienes no recoge ningún coche, sea oficial o camuflado, muriendo por dejar el coche aparcado toda la noche en la puñetera calle.
Preocuparse de todos estos asuntos es ocupación más noble y útil a la sociedad que perseguir al ciudadano honrado que pretende ser honesto y combatir la corrupción. ¡Seguiremos en esto con determinación!
Como nadie se cree ya que éstos son hechos aislados, si no tendencias permitidas, o mimetismo hacia el superior, urge la acción del presidente del Gobierno aragonés para que depure, de una vez y definitivamente, esta situación oscura y arago/siciliana, garantizando la absoluta independencia de los poderes que constitucionalmente deben serlo, como elemento persuasor contra el delito, blindándolo además de ser palurdamente mal utilizado, como subrepticia pantalla amigista, y como contraprestación o garantía, de falso supuesto beneficio e interpretación benévola.
Gran Scala, La Muela y otros que vendrán requieren esa urgente intervención presidencial, que produzca generalizadamente los estilos de gestióna que nos tienen acostumbrados PLA-ZA y otros.
Por último, aspiro a ver que todos los municipios aragoneses asociados a ASAEL hagan lo necesario por cambiar ese presidente y que la asociación preste a la comunidad aragonesa aquello para lo que se le dota económicamente, bien separándose de ASAEL hasta ese cambio urgente, o pidiéndolo generalizadamente. Caso de no hacerlo así, me trago estas líneas y “que Dios reparta suerte”, eso sí, a título individual.
En el nombre del interés general
JOSÉ LUIS VALERO. PERIODISTA
La situación económica de la Comunidad Autónoma de Aragón no está para muchos trotes, aunque los índices, como ya hemos reiterado en ocasiones, digan que están por encima de la media. El caso es que en este contexto sólo puede mantenerse la calma esperando que el futuro no vaya a peor, sobre todo en los principales sectores productivos y en los servicios, y que sople el viento a favor para iniciar una recuperación a medio plazo. Apurando, que esto tenga lugar antes de las elecciones municipales y autonómicas de 2011 para que no surjan las sorpresas antes del debido tiempo y se mantenga una línea equilibrada del desarrollo en todos los ámbitos.
Siendo más claro —una vez que han pasado las elecciones europeas y se ha visto que el PP aragonés no tiene capacidad para dar la vuelta a la tortilla, siempre y cuando no suceda una catástrofe y algunos, como Marcelino Iglesias y José Ángel Biel, se vuelvan locos antes de lo previsto— el nudo gordiano está en cómo impulsar y acelerar la vuelta al crecimiento económico aragonés. Y créanme si les digo que en estas fechas todavía no se ha encontrado el gurú, a la derecha o la izquierda, que sepa las soluciones para salir de semejante desaguisado.
Claro que si alguno cree que esto se arregla con sacar adelante una amplia legislación sobre urbanismo, ordenación del territorio y grandes complejos de ocio que no tenga ni pies ni cabeza, se ha equivocado al completo. Es más, ha metido la pata hasta el cuello y ha abierto una veda muy difícil de acotar porque es echar carnaza a los especuladores, no a los que generan riqueza y empleo.
En ese sentido van las líneas maestras de las tan añoradas leyes urbanísticas, de ordenación territorial y de centros de ocio que demandaban la sociedad aragonesa. En nombre del interés general, o social, según se contemple, no se puede dar carta blanca a ciertos elementos que actúan en las economías y las finanzas por un interés personal y muy peculiar, en lugar de buscar la mejora de la calidad de vida del conjunto de todos los ciudadanos. En este caso concreto, en el de los aragoneses.
Podemos centrarnos en cada una de las tres leyes mencionadas, porque en todas ellas hay agujeros y lagunas normativas que facilitan la actuación de los citados personajes. Pero seguramente el ejemplo de Gran Scala es el que centra la atención y el más fácil de ver por todos los ciudadanos.
Es imprescindible que sea el Gobierno aragonés el que tenga en sus manos los medios y los mecanismos para acelerar la aprobación y la ejecución de los llamados proyectos de interés general y social para todos los aragoneses. Es necesario que todas las tramitaciones que supongan más inversión y creación de empleo se agilicen y gocen de la máxima prioridad, para que no se queden paralizados o bloqueados en los despachos de la Administración de la Comunidad Autónoma, de las diputaciones provinciales o en los ayuntamientos. Pero dicho esto, resulta llamativo que sigan sucediendo estos hechos todos los días y sólo se pongan las pilas para impulsar determinadas actuaciones de carácter opaco y en los que existen serias dudas de su viabilidad, intencionalidad, transparencia y limpieza.

Claro que cosas más raras hemos visto en este Aragón nuestro e incluso luego hemos tenido que mordernos la lengua y rectificar. Pero hoy por hoy, da la impresión de que hay que comulgar con ruedas de molino, como dice el refrán popular. Y a estas alturas de la vida estamos todos para apostar sobre seguro y no jugar a la ruleta rusa. Juego muy peligroso, hasta para los más avispados.
En definitiva, que esto del interés general y social sólo es posible creerlo cuando se ve, se toca y está claramente expuesto, planificado y financiado. No vaya a pasar como con de La Muela y se nos quede a todos cara de tontos, como a Biel, a Iglesias o a Rudi, por ejemplo.

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