Dos partidos en busca de un nombre
La línea oficialista del PSOE se decantará por Eva Almunia, lo que puede dar lugar a conflictos en Zaragoza y Teruel, que reclaman que los pesos cambien de provincia.
En el PP han terminado con la renovación de cargos locales, lo que ha mantenido en un segundo plano a la nueva presidenta, Luisa Fernanda Rudi.
Los socialistas aragoneses aún no se han recuperado, meses después del anuncio, de la ausencia de Marcelino Iglesias para las elecciones de 2011. Más allá de las salidas de tono de Javier Lambán (en su petición de una gestora para el Ayuntamiento de La Muela, duramente criticadas por el número dos del PAR, Alfredo Boné), pocas voces han expresado abiertamente su punto de vista sobre el próximo relevo del presidente autonómico.
Los mentideros políticos dan por hecho que la sucesora de Iglesias será Eva Almunia. Mujer de confianza del presidente aragonés y también del clan oscense, la elección de la secretaria de Estado de Educación podría encontrar oposición en las familias socialistas de Zaragoza y Teruel, aunque —como sucede en todos los procesos similares— parece difícil que en la próxima primavera, cuando se dé a conocer el nombre del elegido, una candidatura alternativa pueda desbancar a la oficial.
En este panorama, los socialistas han optado por no dar un solo paso para evitar tropezones. Y para capear un temporal llamado crisis, con las evidentes dificultades que han surgido con la planta de Opel en Figueruelas. Por contra, el asunto de la deuda estatal parece que empieza a ver la luz, y en el conflicto por los bienes del Aragón Oriental por fin se ha concretado la amenaza de los socialistas de ir a los tribunales.
Aun así, los roces entre PSOE y PAR no se han acabado, ni mucho menos. En este tiempo, se han manifestado principalmente en infraestructuras.
Respecto a las elecciones europeas, dominadas por una enquistada abstención, llama la atención la caída en 16.000 votos de los socialistas y, en menor medida, el ascenso de los populares en 3.000 sufragios. Lo cual no evita que Aragón sea una de las cinco comunidades en las que el PSOE se impone a la formación conservadora. Un claro indicio de que el PP tiene aún mucho camino por recorrer.

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