Un pacto en la encrucijada
La intervención de Iglesias en las Cortes para justificar la nueva financiación autonómica ha despejado todas las dudas: hay una profunda crisis en la coalición.
LUIS FACI. [Agosto 09] Si aún quedaba alguna duda, la comparecencia de Marcelino Iglesias en las Cortes para dar cuenta del nuevo acuerdo para el sistema de la financiación autonómica las disipó todas: la crisis en la coalición PSOE-PAR es profunda, y cada vez más peligrosa para la estabilidad del Gobierno de Aragón. De hecho, los órdagos son ya públicos tanto por un socio como por el otro, como constató el presidente del Ejecutivo autonómico con su intervención en el Parlamento aragonés. Agosto sirve como compás de espera de cara a septiembre, donde el debate sobre el estado de la comunidad y los anunciados cambios de gobierno podrían dar un giro —en un sentido o en otro— a la situación.En cualquier caso, da la impresión de que la postura del PAR se sustenta más en la forma que en el fondo: en el bando aragonesista ha dolido mucho que no se les haya tenido en cuenta para la negociación. Ya se sabe que en política el cómo es tan importante como el qué. Así, como la novia despechada, el PAR quiere revancha o, al menos, transmitir inquietud a los socialistas. Pese a todo, tampoco se puede descartar que en el fondo todo sea una estrategia premeditada para obtener concesiones a cambio, como por ejemplo la recurrente gestión de las obras hidráulicas, que el consejero de Medio Ambiente, Alfredo Boné, en incontables ocasiones desde hace tiempo.
Lo novedoso del conflicto actual, como se ha dicho, es que la prudencia anterior, las críticas en sotto voce, han dado lugar al aireamiento público de los reproches. Así, el portavoz aragonesistas en las Cortes, Javier Allué, auguró “problemas serios” en los “próximos meses” si no hay un cambio de rumbo. Frente a él, el presidente Iglesias recordó como si nada que junto al PAR hay otros partidos que les garantizarían la mayoría absoluta, en referencia a CHA. Al final, los dos dirigentes llamaron a la “reflexión”, algo que se deberá ejercitar en septiembre.
Por lo demás, aún no se han hecho oficiales las cifras definitivas de lo que se llevará cada comunidad con el nuevo modelo, aunque ya hay algunas —como Cataluña— que ya han aireado a los cuatro vientos que han salido vencedoras. Aragón sale perjudicada con el cambio de sistema porque ponderan más las variables en las que menos cuenta y disminuyen su peso aquellas que sí representan a la región aragonesa, como la dispersión o el territorio.

NÚMEROS PUBLICADOS