
A pesar de todo este caldo de cultivo nada favorecedor, y quizás por ello, por el hecho de afrontar las fiestas sin demasiadas expectativas, es por lo que, curiosamente, éstas han sido las fiestas del Pilar más exitosas del siglo XXI.
Los números, elocuentes, hablan por sí solos y pueden resumirse en una sola palabra: récord. Récord de participación, récord de asistentes, récord de ocupación hotelera…
Con tanto récord, y a pesar de todas esas otras cuestiones que aún tiene que limar el consistorio para lograr unas fiestas excelentes (erradicar el botellón y el vandalismo, lograr disminuir el número de atenciones sanitarias y los focos de violencia, etcétera), Zaragoza ha logrado desarrollar nueve exitosas jornadas de ocio y diversión que quedarán en el recuerdo de muchos por su masiva participación… a pesar de celebrarse en tiempos de recesión.

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