Un invierno más que duro
SIGLO XXI DE ARAGÓN
Rugen los motores en Motorland Aragón y con ellos, las ansias de muchos —especialmente de algunos políticos— por dar a conocer el circuito alcañizano, un sueño que está costando muchos millones de euros a los aragoneses. Veremos si este anhelo no se convierte en pesadilla y se consigue rentabilizar esta infraestructura con el paso del tiempo, y no solo en lo que a inversión se refiere —multimillonaria, por otra parte—, sino también en cuanto a creación de puestos de trabajo, que es lo que ahora mismo hace falta en esta Comunidad Autónoma.
Porque con la que está cayendo con Opel no se pueden desaprovechar oportunidades. Ahora, los de Magna dicen que no despedirán a tantos trabajadores, pero aún con la “rebaja”, son 900 personas las que se quedan sin medio de vida. Perderán su puesto laboral que, en muchos casos, es la única fuente de ingresos para sustentar a su familia. Así, las graves situaciones que ya se viven en las capitales aragonesas, y también en sus pueblos, se agravarán porque el devenir de Opel está íntimamente ligado a pequeñas empresas y cooperativas que fabrican componentes para la automoción, diseminadas por todos los rincones de nuestra geografía, en las que trabajan principalmente mujeres. Si la empresa “madre” cierra, las pequeñas mueren, dejando un panorama desolador.
Mientras tanto, Gran Scala, que parecía salir de su "parón", vuelve a ser noticia, pero no porque ILD firmará los primeros contratos con los vecinos de Ontiñena, sino porque uno de sus máximos responsable ha reconocido haber matado a su esposa. El culebrón va adquiriendo nuevos contenidos y, aunque desde las asociaciones que ayudan a los jugadores a librarse de su ludopatía, como Azajer, digan que "el Gobierno autonómico está vulnerando la Ley del Juego" en este proyecto, lo que sí es cierto es que no se pueden tirar por tierra 35.000 puestos de trabajo (más los indirectos), que son los que creará Gran Scala. Si bien, como el límite legal de las cosas tiene un borde muy fino, hay que abogar porque esta iniciativa, en caso de llevarse a cabo, se ejecute de forma controlada, regulándose todos y cada uno de sus aspectos y, sobre todo, fomentando más su corte lúdico y de ocio que el del juego. Además, habrá que analizar todos los pros y contras de la iniciativa, para ver dónde resulta más rentable, a la hora de poder mover, en poco tiempo y con unos costes razonables, a los cientos de visitantes que va a atraer. Con ello se plantea si Ontiñena es la mejor opción.
En otro ámbito distinto, el Gobierno de Aragón debatirá la Ley de lenguas, para la que también habrá tiras y aflojas, mientras que la de Educación está paralizada —la consejera habla de ella en este número—, igual que lo está el corredor ferroviario Cantábrico-Mediterráneo, una apuesta del PSOE que lleva años metida en un cajón. Será por la crisis, que ataca a todos los sectores de población, y mucho más a aquellos que no tienen nada. Un reportaje sobre el top manta nos proporciona las claves de cómo, día a día, viven todas esas personas que vemos en la calle con cientos de productos de ocio, complementos y otras chucherías made in China .Durante estos Pilares hemos sido testigos de este mundillo en los soportales del paseo Independencia, o en Alfonso o Don Jaime. Estas calles también han presenciado el ir y venir de gentes, atraídas por los escasos actos pilaristas. Y es que, en tiempos de poca bonanza, todos se aprietan el cinturón. Una prueba de ello es que han sido miles los aragoneses que han salido a la calle en estas fiestas, algo que no se traduce en un incremento del volumen de negocio en ámbitos como la hostelería, ni tampoco en los conciertos de pago que, este año, no han colgado el cartel de "completo". Unos festejos que han pasado desapercibidos, como todos los emprendedores que buscan una oportunidad para hacerse con un modo de vida. Para apoyarlos, Siglo XXI de Aragón ofrece un artículo en su apartado de economía. Son nuevas ideas de negocio que se deberían fomentar y apoyar para vencer a la crisis, y no sucumbir ante ella. Porque por mucho que algún político abogue a bombo y platillo por reducir el sueldo y las dietas a sus colegas (cosa que tampoco estaría de más, viendo los honorarios que cobra más de uno), la receta para vencer esta situación está en conservar el trabajo y, Aragón, si Opel se va al traste no tiene un Plan B. Con todo, abríguense, porque el invierno se prevé duro, muy duro.

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