
Ana Patricia Botín afirmo en el Congreso Nacional dela Empresa Familiar celebrado recientemente en Zaragoza, que existen cuatro grandes retos para la economía del país: recomponer el alto endeudamiento de las “familias” y las empresas, incrementar de manera importante la baja productividad, resolver el problema del déficit exterior por cuenta corriente y reducir de manera significativa los altos niveles de desempleo. Este y no otro debería ser el cuadro de mando de las empresas aragonesas independientemente de cual sea el resultado final arbitrado para la planta de Figueruelas.
JULIO R. NAVARRO ANTÍN [Noviembre 09] Recientemente escuchaba a un cualificado dirigente de la oposición criticar la proyectada subida de impuestos diciendo que esto implica "el aumento del numero de parados de manera automática”. La simplicidad del aserto escondía una inapropiada visión de la economía española: El gran peso de la demanda interna.
La presencia en los mercados extranjeros de las empresas españolas, sobretodo de las pequeñas y medianas, sigue siendo residual en comparación con los países de nuestro entorno, si se consiguiera incrementar de manera significativa el peso de las exportaciones en la composición de nuestro PIB, casi los demás retos (productividad, déficit, etc.) los tendríamos resueltos de inmediato.
Y es aquí, por la importancia que tiene la planta de GM en la economía aragonesa, donde queremos introducir que ha pasado y que puede pasar, cuando el culebrón de la OPEL termine. Porque sea cual sea al final, el proyecto que defina la dirección de GM para la planta de Figueruelas, el sector del metal tiene que reinventarse e intentar ser menos dependiente de la Multinacional de coches y esto pasa, entre otras decisiones, por diversificar clientes y consecuentemente ampliar mercados, internacionalización.
El sector del metal
El Sector del metal es aproximadamente un tercio de la producción industrial del conjunto del Estado y haciendo referencia a las empresas de este sector que directa o indirectamente están vinculadas a OPEL, tenemos alrededor de 40 proveedores de la planta que pertenecen a multinacionales del sector, además existen otras de tamaño medio y algunas pequeñas pero muy especializadas. Unas y otras conviven junto a una pléyade de cooperativas de cableado y de algunas otras actividades, las menos, y unos pocos centros especiales de empleo en su mayoría también de cableado.
Lo anterior no era descartable a corto/medio plazo, si como todo el mundo (y la evidencia) preveía, la oferta de Magna por OPEL hubiese llegado a buen puerto, los intereses de los alemanes no parece que pasaran por España y más concretamente por Aragón.
Cambio de estrategia
La producción de automóviles hoy día no solo es un problema de productividades, sino que también tiene que ver con los enormes beneficios públicos que supone ubicar una factoría de coches en una región determinada. Esto lo tenía claro la presidenta alemana, Merkel y por ello había apostado a ganador posicionándose de manera decidida en la compra-venta de OPEL por parte de Magna y del banco ruso Sberbank. No parece que estos sean los motivos de la marcha atrás llevada a cabo por el Consejo de Administración de GM desde los Estados Unidos. Mejora de las condiciones de mercado, adelgazamiento de costes, saber hacer coches de menor tamaño que los americanos y sin descartar la idea, de que la Administración Americana no se encontraba cómoda vendiendo tecnología a los rusos, sean razones suficientes para este cambio de estrategia.
Futuro
El sector del automóvil tiene un problema de sobrecapacidad instalada muy importante. Si la nueva dirección de GM implica un futuro menos incierto para la planta de Zaragoza y por tanto una oportunidad para la Comunidad Autónoma, o cuando menos tiempo, deberíamos intentar implicar a todas las partes en un ambicioso plan industrial a medio y largo plazo.
EL FUTURO DEL SECTOR PASA POR ANTICIPARSE A LO QUE LOS CONSUMIDORES DEMANDEN
Como decía la presidenta de Banesto en el Congreso Nacional sobre la Economía Familiar celebrado en fechas recientes en Zaragoza, “Soy moderadamente optimista respecto del futuro de España, si bien existen cuatro grandes retos para la economía de nuestro país y que han de ser corregidos: El alto endeudamiento de empresas y familias (corregido en parte), la baja productividad de nuestras empresas, el elevado déficit exterior por cuenta corriente y el alto nivel de desempleo".

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