Un fin de año lleno de actividad
SIGLO XXI DE ARAGÓN
Se aproxima el fin de año. Han sido unos meses llenos de información, y no solamente motivada por la crisis, sino por muchos movimientos en el terreno político, y también en el social. Sin ir más lejos, el tema de la sucesión de Marcelino Iglesias sigue candente, y permitirá dar que hablar en el año venidero. Sobre quién ocupará su sillón, ya se oyen campanadas, pero en este momento nada claro, quizá haya alguna sorpresa —impuesta desde Madrid— y se vuelva a encabezar la lista con el mismo presidente. Los del PP ya se han posicionado, mientras que los del PAR aguardan, esperando al mejor postor (aunque en los mentideros se diga que ya tienen un pacto con la oposición para seguir en el candelero).
El aeropuerto de Zaragoza, por ser el tercero en volumen de carga de España, así como los trabajadores de Opel también siguen siendo actualidad. La compra de la firma por parte de Magna cayó en saco roto, y los más perjudicados, los trabajadores, ven cómo otra vez su futuro está en el aire. El suyo, y el de cientos de personas que trabajan en empresas vinculadas con este gigante de la automoción, las que dan vida a pequeñas cooperativas de mujeres o a firmas auxiliares de componentes para los coches que, al igual que una torre de naipes, caerán si la madre cae.
Son interrogantes que se irán cerrando con el paso del tiempo, como otros muchos, los relacionados con Gran Scala, que sea por la escasez de datos, o porque los que se dan son poco creíbles, está más que cuestionado. Ahora dicen que la elección de Ontiñena está íntimamente ligada con la utilización del aeropuerto de Monflorite como base de operaciones, el sitio al que llegarán 15 millones de turistas al año, unas cifras difícilmente asimilables en un espacio aéreo en el que ahora se registran unos cinco vuelos por día, frente a los cinco, cada poco más de cinco minutos que se moverán cuando este macro complejo de ocio esté a pleno rendimiento. Sea como fuere, los puestos de trabajo que va a generar no se pueden desdeñar, ni tampoco las ilusiones de muchos aragoneses que han visto en los Monegros su paraíso particular, por encontrar en él un trabajo o por vender unas tierras que estaban yermas.
Como vacías están las vidas de muchos padres que, tras su separación, han visto como su vida se deshacía. Sin sus hijos, sin dinero (porque han de pagar la hipoteca de una casa que no disfrutan y porque tienen que pasar la pensión alimenticia) y sin todo lo que han luchado hasta ese momento. Y es que, en los casos de divorcio, los hombres también sufren, aunque se muestren menos públicamente que los protagonizados por mujeres, no hablamos de los que aparejan malos tratos, que, desafortunadamente, siguen siendo muchos y muy polémicos.Igualmente debatido es otro tema que estos días está de moda: la Ley de Lenguas, esa que marcará la obligatoriedad de reconocer el aragonés como idioma oficial. Pero ahí está la duda, porque no hay consenso para determinar qué es aragonés como tal y que es catalán. Por ejemplo, en los valles de Hecho y Ansó se habla un dialecto que para los lugareños es aragonés, para los políticos —en muchos casos— es catalán, porque guarda muchas similitudes con él.
En cualquier caso, cabe plantearse si con la que está cayendo (a nivel económico y laboral) no sería mejor plantearse otros retos. Entre ellos, cómo afrontar el 2010 con unos presupuestos autonómicos muy austeros (como no podía ser de otro modo en esta coyuntura). Si bien, los políticos han asegurado que las partidas destinadas a fines sociales no van a bajar. Menos mal, porque los comedores sociales siguen llenos, a muchos se les acaban las prestaciones del paro, una lista que no deja de aumentar (preocupantemente). Con todo, pensar si Expo 2014 irá en Ranillas o en Las Fuentes debería ser lo menos alarmante, porque la actualidad sigue y en especial en Huesca, donde se juzga a Santiago Mainar, por el crimen del alcalde de Fago, Miguel Grima. Nuevos temas que componen el día a día de una tierra que seguirá dando que hablar. En Siglo XXI de Aragón estaremos muy pendientes.

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