Por una u otra causa, el proyecto del macro complejo de ocio que se plantea construir en Ontiñena sigue siendo actualidad. Ya se han hecho los primeros pagos para reservar las tierras en las que se enclavarán 32 casinos—hoteles, 200 restaurantes y 5 parques temáticos. Si bien, aunque se van dando pasos, el oscurantismo de las instituciones públicas aragonesas se mantiene, en especial, al hablar sobre el coste que va a suponer esta iniciativa a la DGA, que correrá con los gastos de infraestructuras. Lo que se puede intuir es que será una inversión importante, ya que el municipio oscense elegido para construirlo no es el mejor ubicado, en cuanto a comunicaciones se refiere, de los que se plantearon en un principio.

Los responsables de ILD han dicho que antes que finalice el año comenzarán los trabajos, pero sigue sin materializarse nada de cómo y cuántos va a costar al Gobierno Autonómico sufragar los costes de las infraestructuras viarias que tendrán que acometer. Más, teniendo en cuenta que Ontiñena no era el municipio mejor situado de los que se barajaron cuando se presentó el macro proyecto de juego y ocio.
Unos 15 millones de visitantes al año (más que los que se registran en el aeropuerto de Gran Canaria, que en 2008 tuvo 10 millones de pasajeros). Esa es la gran cifra que barajan los responsables de esta iniciativa, miles de personas que llegarán hasta el municipio oscense, principalmente, desde el aeropuerto de Huesca, que ahora “está infrautilizado”, según ILD. Pero cabe plantearse la posibilidad de pensar qué habrá que hacer para desplazarlos desde esta terminal hasta Ontiñena, recorriendo más de 70 kilómetros por carreteras autonómicas de vía estrecha. Nuevas incógnitas que van abriéndose conforme se van conociendo, con cuentagotas, los aspectos de este proyecto que, por el momento, se desconoce fuera de las fronteras aragonesas. Ni siquiera en el Gobierno Central tienen constancia de ello.
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