
Según el Observatorio de Precios del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, el coste de los alimentos básicos subió un 0,8% en la mayoría de las marcas de distribución en el cuarto trimestre del año. Los alimentos frescos también han experimentado incrementos de récord, como el limón, que sigue liderando la subida de los precios —en un solo año un kilo de esta fruta elevó su coste una media del 13,7%, según los datos del Ministerio de Industria y Comercio—.
Otros productos, como el pescado, también subieron, concretamente algunas especies, como la bacaladilla (9,5%), las sardinas (4,5%) o el jurel (4,5%), y en el ámbito cárnico, el cordero de primera (7,7 %) y el conejo de granja (6,3%), que completan la lista de productos más caros. Mientras que entre los envasados, el avance más significativo fue el del arroz, que aumentó su precio en lo que va de año en un 21,8%, la harina de trigo (13,1%), la bollería (11,1%) y los espaguetis (11,1%) también se encarecieron significativamente, igual que la lechuga (4,1%), el bote de tomate natural (3,8%) y los yogures (1,23%). Por contrapartida, cayó el coste del aceite de oliva en un 2,2%.
Esta coyuntura es la que ha hecho que surjan con fuerza las llamadas marcas blancas, pertenecientes a una cadena de distribución, que tienen precios muy competitivos, porque se ahorran costes en publicidad y promoción. Algo que se mira, y mucho, en tiempos de crisis, donde incluso las compras se organizan, buscando en los establecimientos los chollos y los productos más baratos, corriendo luego la voz entre familiares y amigos para que acudan a los mismos y los adquieran.
Especialmente tan próximas a las fechas navideñas, en las que habrá que elegir un menú acorde con las circunstancias y los bolsillos. De ahí que este año se apueste por crustáceos y mariscos congelados, así como por otros productos envasados, como las carnes, o pescados, que han de adquirirse con antelación, y, luego, congelarse (conservan las mismas propiedades y resultarán más baratos). Hay que echar imaginación, y elaborar menús creativos y económicos, para que el bolsillo sea el menos perjudicado.

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