
JORGE ALONSO. [Diciembre 09] La reapertura de la línea internacional del Canfranc solo cuesta 318 millones de euros, se puede hacer realidad en solo cuatro años y su explotación sería rentable desde el primer año. Así de contundentes son las conclusiones del último estudio sobre el paso ferroviario, elaborado por la consultora Ineco por encargo del Consejo Económico y Social de Aragón y en el que se han tenido en cuenta la decena de estudios sobre este corredor. Este trabajo llega aún más lejos, ya que evidencia con nombre y apellidos las empresas interesadas en desviar sus envíos de mercancías por el macizo central. En total, 2,6 millones de toneladas, más de la mitad del actual tráfico ferroviario que registra el conjunto de pasos de la cordillera.
El estudio, presentado a finales de noviembre, defiende la renovación del corredor en ancho internacional con la opción de electrificarlo (requeriría de una inversión adicional de 99 millones de euros) como una oportunidad ante la saturación de la frontera en Irún y La Junquera. Y llega a calificar la línea de “estratégica” y una garantía para generar la necesaria demanda para la Travesía Central, que en ningún caso podrá ser realidad antes de veinte años. “La reapertura pondría en contacto el puerto de Burdeos y Pla-Za, potenciando un eje logístico entre Aragón y Aquitania, además de permitir el tránsito de trenes en escenarios futuros desde otras regiones peninsulares”, señala.
La realidad es que la reapertura quedó en suspenso con la llegada del PSOE al poder, ya que los proyectos redactados por el ex ministro popular Francisco Álvarez Cascos se arrinconaron en un cajón. Solo se ha construido la variante de Huesca y se ha actuado en el tramo Caldearenas-Jaca, donde los trenes siguen circulando a la misma velocidad al no haberse corregido siquiera las curvas cerradas. Los socialistas venden que han invertido cerca de 90 millones en la línea, una cifra en la que incluyen hasta la reconversión de la histórica estación de Canfranc en hotel. Mientras tanto, sopesan abrir otro túnel por la Sierra Caballera para recortar el trazado, que implica un gasto adicional de 250 millones de euros.

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