JULIO R. NAVARRO ANTÍN [Marzo 10] La cumbre de Lisboa en 2005 se fijó como meta, convertir a la Unión Europea en una economía basada en el conocimiento, y con pleno empleo. En el año 2007 estalla la crisis financiera en Estados Unidos que rápidamente se propaga por las demás economías y se convierte en crisis económica mundial.
Recientemente el economista jefe de la OCDE, resaltaba que España era uno de los países más afectados por la crisis y que todavía no había iniciado ninguna de las reformas sobre las que parece haber cierto consenso y urgía a que el Gobierno modifique sustancialmente el mercado laboral, el sistema educativo y el sistema de pensiones. Para ello, entre otras medidas, propone cambiar el sistema de negociación salarial, flexibilizar las condiciones de la negociación colectiva, reformar el sistema educativo, incrementar la edad de jubilación y aumentar el cómputo de años para realizar el cálculo de la pensión.
Mercado de trabajoTodas estas medidas van en la dirección del “manifiesto de los 100” quienes proponen un contrato único, con indemnizaciones progresivas desde los 12 días por año trabajado hasta un máximo de 36 este contrato único implicaría el despido único y no distinguiría entre despido procedente (20 días) e improcedente (45 días).
En la actualidad existen gran variedad de contratos que se pueden realizar, teniendo presente que la gran mayoría tienen diferencias notables y llevan aparejadas distintas bonificaciones en las cuotas empresariales a la Seguridad Social. A lo largo del año 2009 se firmaron en Aragón 354.320 contratos de los que tan solo el 5,5% se realizaron con carácter indefinido.
Lo cierto es que algo hay que hacer de manera que la flexibilidad del mercado de trabajo facilite la inclusión de los jóvenes y las mujeres en el mundo laboral, pero creer que cualquier reforma del mercado supone de hecho un parón inmediato de la destrucción de empleo y un aumento de las contrataciones es una desesperada ilusión, por tanto, deberíamos hacer un esfuerzo conjunto (las propuestas de la CEOE no ayudan demasiado) para pactar una reforma laboral que reduzca considerablemente el numero de contratos existentes y por tanto simplifique y coadyuve a la reducción de la temporalidad. Parece que la propuesta del “manifiesto de los 100”, con algunos matices, no es nada descabellada y puede conjugar de manera razonable el mantenimiento de los derechos de los trabajadores con la reforma en profundidad del mercado laboral.
Reforma de las pensiones
Las reformas que el Gobierno ha puesto sobre la mesa son: retrasar la edad de jubilación de 65 a 67 años y ampliar los años de cotización utilizados para el cálculo de las mismas, pasando de los 15 actuales a los 25. Con todas estas medidas calcula el Gobierno que el ahorro que se produciría sería de aproximadamente un 4% de PIB.
Como en casi todo, en el término medio esta la virtud y antes de ser radicales en las reformas quizás podríamos empezar por: poner trampas o directamente prohibir las prejubilaciones; incrementar las cotizaciones de los trabajadores; darle alguna vuelta a la concurrencia de las pensiones de viudedad; y que la edad efectiva de jubilación se acerque lo máximo posible a la edad real (actualmente la media de edad es de 63,6 años).
El debate esta servido pero lo que es inobjetable, solo hay que mirar en el entorno más próximo, es que cada vez vivimos más años y con más calidad de vida, no mutilemos nuestras esperanzas.

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