Y siguen en el candelero...
SIGLO XXI DE ARAGÓN
España sigue siendo uno de los países en los que la recesión económica se manifiesta de forma más dura. Actualmente se contabilizan unos 4,5 millones de desempleados —un 20%, aproximadamente, de la tasa de paro—, la más alta de la Unión Europea. Unas cifras que en Aragón son algo mejores, puesto que el paro se sitúa en el 15%, cerca de 100.000 personas que en esta Comunidad están buscando un trabajo con el que alimentar a sus familias. Lamentablemente, la coyuntura económica sigue estando en el candelero.
Es una situación difícil que está teniendo muchas repercusiones sociales, patentes en las calles con actos populares organizados, por ejemplo, por los sindicatos, como la manifestación que recientemente unió a cientos de ciudadanos para protestar contra el llamado “pensionazo”, con el que se amplía la edad de jubilación hasta los 67 años y el cálculo de la pensión que se cobra tras ella a los últimos 25 años de vida laboral, frente a los 15 actuales. Surge entonces la pregunta de si en todas las profesiones se podrá llegar hasta ése umbral, porque imaginar a un minero, albañil o pescador, entre otros, entrado en canas, pero yendo al trabajo, no es fácil de comprender.
Ni tampoco se entiende como un año después de la Operación Molinos, que llevó por unos meses hasta la cárcel a la alcaldesa de La Muela, vuelve a tener tanta repercusión social. Comprensible, por otra parte, si pensamos en que la primer edil, tras volver a sentarse en el sillón consistorial a su salida de Zuera, ha vuelto a recalificar terrenos para venderlos al mejor postor. Ante esta situación habría que plantearse si las leyes que rigen este país son las adecuadas, porque no se puede tolerar que una persona que se ha visto envuelta en un asunto de malvesación de caudales públicos —sea un concejal, un alcalde, un consejero o peón de una institución pública—, pueda volver a manejarlos. Prevalece la presunción de inocencia, sí, pero hasta que se demuestre, debería estar vetada para ocupar un cargo al servicio del ciudadano, ya que si no hay vergüenza —por su parte—, por lo menos que acatara una normativa férrea.
Igual permisividad hay en la sociedad con respecto a los jóvenes, entre los que ha nacido una nueva generación: los Ni-Nis. Los que ni estudian, ni trabajan, ni tienen aspiraciones. Personas que son fruto de una dinámica social que todo lo permite, una sociedad del bienestar en la que no se valora lo que se tiene, sino tener cuánto más mejor, pero sin esfuerzo. El resultado: jóvenes desmotivados que ahora no se dan cuenta, pero tienen un futuro muy incierto.
Algo más de precisión es la que se va dibujando en lo que a violencia de género se refiere, a pesar que los casos se van sucediendo, casi a diario, en los medios de comunicación, y no solo entre mujeres —que son los más frecuentes—, sino también entre los hombres, para quienes también se han puesto en marcha múltiples servicios de ayuda. El teléfono 016 es uno de ellos.Del mismo modo, y para resolver incógnitas, se ha creado la carpa de Zaragoza 2016, que está visitando todos los barrios de la ciudad con el objetivo de difundir y dar a conocer la candidatura de la ciudad para ser Capital Europea Cultural. Aunque resulta ilógico ver cómo quieren competir por este hito cuando los presupuestos de las instituciones destinados a espectáculos, exposiciones y formación se ha reducido considerablemente este año.
Lo que sí que parece que funciona —y no a marchas forzadas— es el proyecto del tranvía, que tras seis meses de su puesta en marcha va perfilándose. Las incógnitas en torno a la rentabilidad de esta iniciativa vendrán después, cuando se vean, con cifras, los viajeros que lo utilizan.
Múltiples preguntas a las que intentaremos dar respuesta desde las líneas de esta publicación digital, desde la que les deseamos buenas vacaciones de Semana Santa. Y, si cogen el coche, despacio, para acostumbrarnos a que, en breve, Zaragoza estará limitada a 30 kilómetros por hora. Si ahora se forman atascos...

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