

JORGE ALONSO. [Marzo 10] La sociedad mixta Los Tranvías de Zaragoza, constituida por el Ayuntamiento, el Gobierno de Aragón y las empresas contratistas, quiere que el público empiece a familiarizarse con el tranvía, por lo que instalará en breve una maqueta a escala real de los convoyes que vertebrarán la ciudad de norte a sur y que sustituirán al bus urbano en el principal eje de movilidad de la capital. El marketing es otra de las herramientas básicas en este proyecto, puesto que el nuevo medio de transporte no goza del aplauso de los zaragozanos. Es más, una reciente encuesta de Ebrópolis ha puesto en evidencia que la mayoría de la población, el 51% de los zaragozanos, lo ve “mal o muy mal”, mientras que otro 37,79% está a favor de su construcción.
Ajenos al debate, los operarios trabajan a destajo para resucitar el tranvía en la ciudad justo cuando se cumplan 35 años del cierre de la última línea que estuvo en servicio, la número 11, que unía precisamente el Parque Primo de Rivera con la plaza de España y que se fusionó con la 13 para llegar al barrio de San José. En una primera fase unirá la expansión de la ciudad por el sur con el centro y continuará por el Casco Histórico y el Actur hasta llegar a Parque Goya. Esta segunda fase comenzará tras el parón electoral de la próxima primavera.
Algo más de 9 de los 11,6 kilómetros de raíles que suman los dos sentidos de la línea se han instalado a lo largo del recorrido en los siete meses de trabajo acumulado. Únicamente falta por montar los raíles en la Gran Vía ante la necesidad de dejar sitio para las obras complementarias del cubrimiento del Huerva, aunque desde principios de mes lucen ya unos 200 metros entre la avenida de Goya y la calle de Alférez Provisional.De hecho, casi se podría circular si no fuera porque no hay suministro eléctrico y falta por tender el carril en los cruces con las calles transversales, que se ha dejado para el último momento para minimizar las afecciones al tráfico.
Tampoco se han podido instalar los raíles en un tramo de ‘subida', desde la plaza de Aragón hasta la Cámara de Comercio, ya que primero se renuevan todos los servicios bajo tierra para evitar que un reventón obligue en el futuro a cortar el trazado.

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