
NATALIA HUERTA CORELLA. [Marzo 10] Tras las generaciones X e Y le ha tocado el turno a los Ni-Ni, en un fenómeno social solo en auge en España. Son jóvenes que ni estudian ni trabajan y que, en la mayoría de los casos, viven de sus padres. Según la última Encuesta de Población Activa (EPA) son el 6% de los menores de 34 años. La crisis se ha cebado con ellos y son una realidad más visible tras un reality-show que los ha mostrado a la sociedad. No tiene expectativas. Pero ¿pueden estos jóvenes marcar una generación?
El término Ni-Ni se ha generalizado para definir a los menores de 34 años inactivos Aunque no existen investigaciones concretas, por lo que son los resultados de la EPA los que marcan esa delimitación. De esta manera, se incluye a parados sin empleo anterior y también a los que no cursan estudios reglados o con títulos oficiales. El documento recoge que solo 20.000 adolescentes son los únicos que no han dado ninguna razón de por qué no estudian ni trabajan. Ellos serían según los expertos, los verdaderos Ni-Ni, es decir, el 0,26% del total de la juventud española.
Las causas que han provocado esta realidad son diversas. Según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre la juventud europea, los factores desencadenantes de esta situación son la escasa presión social, debido a la permisividad de los padres; el fracaso escolar y la precariedad laboral. Una reciente investigación de Metroscopia en nuestro país situaba al 54% de las personas de entre 18 a 34 años no tiene “ninguna ilusión de desarrollar alguna clase de proyecto”.
Las cifras de Ni-Nis en nuestra comunidad es similar al porcentaje nacional: no llega a l0%. Por eso, en el Instituto Aragonés de la Juventud no creen que los Ni-Ni representen a una generación. Elena Gil, vicepresidente del Consejo Permanente y responsable de la Sección de Emancipación cree que “llamar por ese nombre a una generación entera no es real, es demasiado porque los Ni-Ni no son representativos, son un número muy reducido de la juventud actual”. Ella tiene 28 años, es diplomada en Empresariales y cree que “la imagen de la juventud está dañada por los Ni-Nis… Hay jóvenes muy cualificados y comprometidos con la sociedad”.
Los profesionales parecen estar de acuerdo con la visión del Instituto Aragonés de la Juventud. El psicopedagogo aragonés Ángel Alcober afirma que “sí existe una reducida generación Ni-Ni frente a una más numerosa Si-Si, de los que sí estudian y trabajan… Estos últimos miran con indiferencia a los Ni-Ni, porque quizá piensan que no están los tiempos como para distraerse y prefieren ir a la suya”. Para él, “no es bueno diagnosticarles, ellos deben sacar sus propias conclusiones y dar solos el paso del “me gusta o me apetece infantil al me conviene o no me conviene de los adultos”.
Desde la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos de Aragón (FAPAR) también apuesta por cambios en las motivaciones. Su presidenta, Ana Abán, asegura que “es importante que los medios de comunicación se impliquen y no fomenten la falta de estímulos o valores, porque se está generalizando algo que es minoritario, y visibilizar lo malo no es positivo ni para el resto de jóvenes ni para la sociedad”. Según apunta “hay mucho mito que desmitificar", y apuesta por “hablar en positivo”.
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