RAMÓN RUIPÉREZ. [Abril 10] Este año, 2010, es Año Santo Jacobeo, algo que no volverá a suceder hasta 2021, y por ello el Gobierno de Aragón, a pesar de la crisis, ha realizado un esfuerzo por adecentar y remodelar algunos tramos del Camino de Santiago aragonés para que el tránsito de los peregrinos sea lo más liviano y amable posible.
Ahora bien, el ciertamente curioso criterio del Ejecutivo aragonés a la hora de acometer obras en diversos tramos no ha dejado a nadie indiferente, y hay muchos pueblos a pie del Camino de Santiago que han visto pasar de largo las inversiones y la posibilidad de mejora, y otros, incluso, han tenido que tirar de remanente de sus arcas municipales para arreglar tan emblemáticos y transitados lugares.
Y todo en un camino, el aragonés, que, a pesar de ser el más caro de todos los tramos existentes en la geografía española, espera recibir, con el acicate del Jubileo y el empuje de la crisis, más peregrinos que nunca. Porque la crisis agudiza el ingenio, y muchos ciudadanos tanto españoles como europeos ven en la peregrinación a Santiago un método estupendo de hacer turismo y conocer el norte de la geografía peninsular por el módico precio de unos 30 euros al día, lo que ha dotado al Año Santo Jacobeo 2010 de, además de su natural idiosincrasia vocacional, un carácter notablemente vacacional.
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