
La agroindustria genera importantes recursos a la economía aragonesa. Foto: V. Lax
NATALIA HUERTA CORELLA. [Verano 10] En tiempos de crisis, hay un sector que no solo se mantiene, sino que además crece. Es la industria agroalimentaria. Todos consumimos agua, café, carne, huevos, leche, pan, vegetales o azúcar a diario. El consumo está asegurado. Pero detrás hay unas cifras rotundas. La industria de alimentación y bebidas es el sector industrial más importante del continente con cuatro millones de empleados. En España, la producción se mantiene por encima de los 80.000 millones de euros. El descenso registrado por la crisis es del 0,7%, casi anecdótico frente a otros sectores como la confección (-19,7%) o la fabricación de muebles (-30,4%). Por eso no es de extrañar que el secretario de Estado de Medio Rural y Agua, Josep Puxeu, asegure “que la industria alimentaria, junto con la agricultura, es el hilo conductor” de la economía nacional.
En la línea nacional, Aragón se ha consolidado como una potencia agroalimentaria. Unas 1.250 empresas y 16.750 trabajadores tejen una red que ha contribuido a fijar población en el medio rural y a generar riqueza en los municipios aragoneses. Con una facturación de 6.400 millones de euros y una gran vocación exportadora, la industria agroalimentaria es clave en la vertebración del territorio. Lo dice el titular de Agricultura del Gobierno de Aragón, Gonzalo Arguilé, que siempre ha mostrado su firme apoyo al sector.

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Para la Asociación de la Industria Alimentaria de Aragón, “aún en tiempos de crisis, el sector agroalimentario sigue mostrando su capacidad de inversión y de creación de empleo”. Solo el pasado año y a pesar del contexto económico, la agroindustria aragonesa invirtió 135,44 millones de euros en 144 proyectos, de las que 16 eran nuevas empresas y el resto ampliaciones y modernización. Con todo ello se crearon 326 nuevos puestos de trabajo fijos a los que habría que sumar los más de 12.000 empleos temporales del periodo de recogida de fruta. El gerente de la asociación, José Ignacio Domingo pide ayudas para “mejorar y potenciar la comercialización".
El camino hacia el futuro viene de la mano de la calidad y la tecnología, diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo. La calidad por excelencia viene de la mano de las denominaciones de origen. La lista de denominaciones de origen en Aragón se ha incrementado este año con el Aceite Sierra de Moncayo. El inicio del proceso comenzó en 2007. La decisión fue firme y mayoritaria. Para Luis Albericio, presidente del Consejo Regulador, “el único camino es la calidad y un aceite sin etiqueta de D.O. lo tiene mucho más difícil que una con la etiqueta”.
La tecnología es el otro campo de batalla para el sector. Aragón cuenta con el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), a los que se suman trabajos en la Universidad de Zaragoza, el Consejo Superior de Investigaciones Científica o el Centro Tecnológico Agroalimentario de Aula Dei. El gerente del CITA, José González Bonillo, afirma que la comunidad compite con "Cataluña o el propio Instituto Nacional de Investigaciones Agroalimentarias”. El centro trabaja ahora en garantizando la producción de distinta es especies o conservado recursos genéticos, además de en agua, sostenibilidad de la tierra, calidad y la seguridad. González Bonillo cree que “son malos tiempos para todos y nunca se invierte a gusto de todos… Pero a las empresas aragonesas no les falta sensibilidad, le faltan recursos”.
