
Ofrenda de Flores a la Virgen del PIlar.Foto: V.Lax
R. R. [Septiembre 10 ] Los Pilares se acercan, y, cosas de la recesión económica, el Ayuntamiento de Zaragoza se ha visto en la tesitura de tener que elaborar, un año más (y con éste ya van tres), un programa festivo tan escueto como discreto. Y es que en esta ocasión el consistorio cuenta con un presupuesto tan ajustado (1.700.000 euros, un 15% menos que el año pasado) que empieza a ser rayano con lo exiguo, sobre todo si lo comparamos con los más de 6 millones de euros de 2007.

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Pero no hay por qué alarmarse, o eso afirman desde la casa consistorial, porque las fiestas no se van a resentir ya que, a pesar de la merma económica, “la filosofía no es quitar cosas sino reducir costes”, tal y como afirmó el vicealcalde de Zaragoza, Fernando Gimeno, al respecto de la programación, o que “se va a poder hacer lo mismo o, incluso, más con menos”, como apuntó Jerónimo Blasco, consejero municipal de Cultura.
Digan lo que digan los políticos, lo cierto es que ahí, palpable y latente, hay una evidencia que la ciudadanía hace mucho tiempo que tiene asumida y que entiende como normal habida cuenta los tiempos que corren, y que no es otra que el hecho de que estas fiestas, un año más, van a ser unas fiestas “de crisis”, de abrocharse el cinturón y de celebrar lo máximo con los pocos euros disponibles. Unas fiestas que serán programadas con mucha ilusión y exprimiendo al máximo cada euro, qué duda cabe. Pero unas fiestas de crisis al fin y al cabo, lo vendan como nos lo vendan.

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