¿Debería el Gobierno aragonés conceder ayudas directas a las empresas que están en crisis?, y si lo hiciera, ¿cuáles deberían ser las elegidas? ¿todas? ¿de manera discrecional siguiendo algún criterio más o menos pautado? ¿únicamente a las grandes empresas? ¿sólo a las que operen en determinados sectores?

El de la automoción es uno de los sectores productivos que más ayudas ha recibido con la crisis. Foto: V. Lax
JULIO R. NAVARRO ANTÍN [Noviembre 10] Corría el verano de 2007 y de repente, nos enteramos que había estallado una crisis financiera de efectos demoledores. Desde entonces hasta la fecha de hoy esta situación ha provocado que el tejido industrial de nuestra Comunidad Autónoma se haya visto seriamente dañado y que muchas empresas se encuentren en una situación claramente adversa, cuando no irreversible.
Tanto es así que desde el año 2007 hasta octubre del 2010 se ha presentado en Aragón numerosos expedientes de regulación de empleo (ERE) tanto de reducción de jornada, como de suspensión ó de extinción. De modo que en muchas empresas, entre otras sirvan de ejemplo las siguientes (ver cuadro adjunto), se ha destruido empleo de manera importante, o simplemente se ha producido el cierre de la factoría.
Pues bien alrededor de la crisis financiera y de la actitud del Gobierno Autónomo y sobre todo pienso yo de la duración (por prolongada en el tiempo) de esta desesperada situación, surgen en la sociedad muchas preguntas y caben algunas respuestas:
Preguntas
¿Debe el Gobierno de Aragón volcarse en el mantenimiento a toda costa, vía ayudas económicas, de estas empresas aunque operen en sectores muy maduros?, y por tanto ¿Debe ser el Gobierno responsable solidario de la buena o mala gestión de algunas empresas privadas?
Cualquier texto sobre análisis económico-financiero se manifiesta en términos parecidos: Cuando las empresas tienen problemas, sus gestores, casi siempre lo achacan a causas ajenas a su gestión, normalmente, son causas relacionadas con la evolución general de la economía y ante las que estos, poco pueden hacer.

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Es evidente que toda esta serie de imperativos externos condicionan, pero según estudios realizados por diferentes Universidades, pocas empresas de las que suspenden pagos ó quiebran, lo hacen por causas no imputables directamente a sus gestores, la mayoría suspenden pagos o quiebran por decisiones erróneas de sus directivos (fraude, negligencia o incompetencia) y entre todas ellas, es la incompetencia de los dirigentes, propiciada por la falta de un diagnostico empresarial correcto, la causa principal.
Y que pasa con las empresas en las que sus gestores lo han hecho bien. Existe un problema de riesgo moral respecto de estos. Un individuo -aislado de la consecuencia de sus actuaciones- podría cambiar su comportamiento del que habría tenido si hubiera estado expuesto completamente a las consecuencias de sus acciones.
Respuestas
Respecto de las ayudas directas a empresas que están en situaciones adversas, normalmente salvo que la situación sea muy coyuntural y sobrevenida (como antes indicábamos la adversidad suele ser propiciada por una mala gestión) lo mejor es que las administraciones se abstengan de aportar recursos económicos, puesto que la mayoría de las veces son a fondo perdido en el mejor de los casos, cuando no en beneficio de los propietarios y casi nunca en pro de la viabilidad del proyecto empresarial.
Lo que si estimo procedente es ayudar de manera directa a los emprendedores en su fase de lanzamiento y en la posterior consolidación de su proyecto empresarial con recursos financieros, ya que es en esta fase donde se pueden producir grandes distorsiones de tipo económico. En este sentido es importante señalar que quien mejor esta soportando la crisis son los ocupados no asalariados, es decir, empleadores, empresarios sin asalariados, trabajadores independientes, cooperativistas, socios de sociedades laborales, etc., es decir, emprendedores en general.
Conclusiones
Desde mi modesta opinión el Gobierno si que podría haber hecho una cosa muy importante (y que en principio no cuesta dinero) en una crisis que fundamentalmente es de confianza en estos momentos, y es haber reunido a las instituciones económicas y grandes empresas de la región y haberles exigido moderación y determinación en su comportamiento ante la adversa situación, de manera que se hubiera hecho visible que eran las fuerzas económicas las primeras interesadas en que la situación se normalizará.
Y entre las que se pueden hacer:

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