
Imagen de la característica fachada amarilla del Ayuntamiento de Teruel.
Tras la inesperada fuga de Miguel Ferrer, los partidos muestran sus miserias en el tercer ayuntamiento de Aragón y dejan en coma la actividad municipal a medio año de las elecciones. Por su parte, el PSOE da el estirón y hace carambola: mientras los focos se sitúan en Marcelino Iglesias, los socialistas aprovechan para colocar a Eva Almunia en la rampa de salida con su entrada en la DGA.

Descárgate el artículo más completo y en formato pdf.
LUIS FACI. [Diciembre 10] Una de las principales consecuencias que tiene el cisma entre los representantes políticos y los ciudadanos en la actualidad es que, como observó hace poco Josep Ramoneda, “cada vez hay menos gente con sentido de la responsabilidad y talento que quiera entrar en política”. Ciertamente, una situación como la vivida estas semanas en el Ayuntamiento de Teruel, con la espantada de Miguel Ferrer y la forma en que el resto de los partidos han tratado de eludir su responsabilidad en la tercera ciudad de Aragón, habrá disuadido a entrar al ruedo a más de una persona capacitada. Sea como fuere, la principal consecuencia del circo montado en la capital turolense es que el PAR afronta sus peores momentos internos de las últimas dos décadas. La encrucijada que afrontan los aragonesistas pone en peligro la propia supervivencia del partido. Por el contrario, su socio de Gobierno ha aprovechado las últimas semanas para realizar una jugada maestra: aprovechar que la atención estaba puesta en el estrellato de Marcelino Iglesias para esconder la utilización de la DGA con el objetivo de colocar a Eva Almunia en la rampa de salida.
Miguel Ferrer, alcalde de Teruel desde 2007 pese a ser su partido, el PAR, depositario de apenas un 16% de los votos, pegó la espantada hace unas semanas y, con él, arrastró a otros dos concejales afines y a decenas de cargos locales en la provincia. Oficialmente, el motivo esgrimido por parte de Ferrer para paralizar la actividad municipal en la capital ha sido que la corriente crítica que él mismo dijo haber impulsado años atrás no ha sido escuchada por su partido. Como ejemplo puso la ausencia del congreso nacional que la formación debió convocar para principios de año, y que Biel y Boné obviaron para evitar que florecieran voces discrepantes. Le ha “rebosado la paciencia” (ver entrevista). Ha dicho el también diputado regional que ya se planteó marcharse en mayo, cuando él pidió financiación para la vía perimetral de Teruel y su partido —aseguró— frenó esta ayuda; lamentablemente, el ya exalcalde turolense ha esperado para tomar su decisión hasta un punto en que no hay forma de reconducir la actividad municipal, con los presupuestos de por medio —las tasas municipales, por fortuna, han sido finalmente aprobadas—, hasta las elecciones del próximo mes de mayo.
Ahora, la Alcaldía de Teruel ha regresado a la lista más votada en las últimas elecciones, el PP, que ya la ostentó en el periodo 2003-2007. En realidad, se trata de un caramelo envenenado, o así ha tratado de escenificarlo el nuevo primer edil, Manuel Blasco. Algo que por otro lado atestigua la actitud del PSOE, que consciente de la coyuntura eludió involucrarse más en una controversia de la que, aunque indirectamente, también es responsable, y rechazó presentar candidato. Más tarde, al darse cuenta del error —y al saber que no tenía posibilidades de prosperar—, los socialistas anunciaron la opción de Lucía Gómez.
LA ALCALDÍA DE TERUEL HA REGRESADO AHORA A LA LISTA MÁS VOTADA EN LAS ÚLTIMAS ELECCIONES, EL PP
Como en todos los cismas de estas características, la crisis en el PAR turolense venía de lejos. Basta recordar el episodio vivido en la comarca de Comunidad de Teruel, en la que, haciendo caso omiso de la dirección del partido, los partidarios de Ferrer destituyeron a finales del año pasado como portavoz a Julio Esteban, próximo al secretario general del PAR, Alfredo Boné, y encumbrado de un tiempo a esta parte como principal adversario del exalcalde. Le sustituyó, precisamente, el alcalde de Alfambra, Amador Villamón (uno de los partidarios del exconsejero de Servicios Sociales). En ese momento, el presidente del comité intercomarcal del PAR, Joaquín Peribáñez, ya advirtió de la posibilidad de aplicar una suspensión cautelar de militancia a los consejeros comarcales rebeldes.
Meses antes, a principios de 2009, Miguel Ferrer dio un primer paso al destituir de sus delegaciones en el Ayuntamiento al propio Esteban, su entonces compañero de partido. En ese momento, Ferrer también advirtió: “Si mi permanecía en la Alcaldía perjudica a Teruel, no dudaré en irme a mi casa”. Como ya se ha dicho, el exaragonesista decidió lamentablemente posponer su decisión.
Una de las consecuencias más significativas del ‘cisma’ de Teruel, junto a la posible candidatura de los rebeldes el PAR, es la suspensión a uno de los fundadores de la formación, el actual senador y ex presidente del partido entre 1987 y 2000 José María Mur, que confirma la escisión entre gran parte de los históricos del partido (Hipólito Gómez de las Roces —presidente del PAR entre 1977 y 1987— o Carlos Val-Carreres, entre muchos otros) con el actual binomio Biel-Boné.
La duda que se abre ahora es si el episodio en Teruel se repetirá en otras partes del territorio. En ese contexto, hay que resaltar que el último comité intercomarcal de Zaragoza volvió a rescatar antiguas divisiones entre los partidarios del secretario general, Alfredo Boné, dirigidos por el presidente intercomarcal José Antonio Sanmiguel, y el grupo de ‘disidentes’. Entre los que está el diputado provincial Máximo Ariza, a quien solo el elevado aprecio que tiene entre los representantes municipales del PAR le ha salvado de mantener su cargo en la DPZ. La última carga del sector de Boné se ha vivido en los últimos días, cuando han intentado apartar a Ariza de las delegaciones que posee en la Diputación Provincial.
Se trata de un nuevo capítulo en una vieja historia. Fue a principios de 2008 cuando salió a flote el intento del sector de Boné por hacerse con el control total de la provincia; entonces, la destitución de dos asesores próximos al propio Ariza y a Javier Allué levantó una gran polvareda, aunque principalmente a nivel interno. Ahora, la continuidad tanto de Ariza (diputado provincial) como de Allué (diputado autonómico y portavoz en Ejea) está más que en el aire.
Si el conflicto de Teruel se reproduce en Zaragoza, lo más probable es que la espita venga por ahí. En el Ayuntamiento de la capital, sin embargo, al final se ha podido disipar la amenaza de tormenta que surgió en el último comité local, en el que el sector de Manuel Blasco salió al paso del intento por colocar al ‘bonista’ Alberto Contreras al frente de la lista municipal. Al final, Blasco relevará a José Ángel Biel como número uno por Zaragoza y Contreras le seguirá detrás.
La carambola del PSOE
Si los dos últimos meses fueron definitivamente malos meses para el PAR, no puede decir lo mismo su socio en el Gobierno de Aragón. No en vano, los socialistas lograron en octubre la carambola perfecta: lanzar al estrellato a su secretario regional, Marcelino Iglesias, y eclipsar así el polémico desembarco de Eva Almunia en la DGA. Y, de paso, acallar los últimos resquemores por el enésimo agravio del Gobierno central con Aragón: la inexplicable caída en las transferencias del Estado a la Comunidad en los próximos presupuestos generales.
mientras los focos se centran en iglesias, el psoe coloca a eva almunia en la dga
Marcelino Iglesias había reconocido después de que en 2008 anunciara que no optaría a la reelección como presidente del Gobierno de Aragón que su intención era pasar a un segundo plano. A propósito o no, lo cierto es que logró todo lo contrario: Iglesias ha alcanzado cotas que ningún político aragonés había logrado en las últimas décadas. La revolución que introdujo el jefe de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para intentar reconducir las opciones del PSOE el 22-M llevó al dirigente de Bonansa hasta el tercer puesto en el escalafón orgánico de los socialistas. Un cargo, el de secretario de Organización, que pasa al contrapunto de su anterior titular, Leire Pajín: el estilo grandilocuente (el “acontecimiento a escala planetaria”, sin ir más lejos), agresivo y habitualmente forzado de Pajín cambia por el sosiego —la monotonía, en ocasiones— y el control de cada detalle del discurso que emplea Iglesias.
Como se ha dicho, el PSOE ha aprovechado que los focos mediáticos estaban puestos en su secretario regional para llevar de vuelta, de la forma más discreta posible, a Eva Almunia a Aragón. Casualidad o no, un día después de que Rodríguez Zapatero hiciera pública la designación de Iglesias, se dieron a conocer también los relevos en el Gobierno de Aragón.
La oposición ha intentado en vano, ante el vendaval de noticias generadas por los socialistas, poner el acento en una cuestión delicada: la posible instrumentalización que ha hecho el PSOE del Gobierno de Aragón en beneficio del partido. En el fondo, la pregunta que el PP, CHA e IU han planteado sin hacerlo es: ¿ha pasado Eva Almunia a ocupar el departamento de Presidencia en lugar de Javier Velasco por méritos propios o por otro tipo de cuestiones colaterales? “Aragón no necesita un presidente que juegue con las consejerías”, han criticado los partidos. El sector de Iglesias y Almunia ha aprovechado también los cambios en la DGA para empezar a pagar la ‘factura’ generada con la elección de la candidata oscense. Así, una persona de la máxima confianza del presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza, Javier Lambán, como el también ejeano Jesús Sarría pasará a ocupar el cargo de director general de la Función Pública.
Pero el grueso de la mencionada ‘factura’ lo constituye la inclusión del propio Lambán como número dos del PSOE a las Cortes, puesto de salida que en principio redundará después de las elecciones —en caso, como es lógico, que los socialistas se mantengan en el Gobierno— en un alto cargo en el futuro Ejecutivo. Si así fuera, el político de Ejea podría ostentar al mismo tiempo la Alcaldía de esta localidad, la presidencia de la DPZ y su cargo de diputado autonómico.

NÚMEROS PUBLICADOS