Es una de las principales reivindicaciones de Aragón en materia de infraestructuras, pero se ha quedado con tan solo 80.000 euros. El desdoblamiento de la N–232 se han convertido en uno de los proyectos damnificados por la crisis sin que se haya tenido en cuenta que es la carretera con más víctimas mortales de la Comunidad.

Fomento prohibió los adelantamientos entre Mallén y Figueruelas, pero no ha logrado reducir la siniestralidad. Fotos: Víctor Lax
JORGE ALONSO. [Marzo 11] “La política es el arte de hacer posible lo necesario”. Lo dijo el político y escritor francés Charle Maurras, parafraseando al filósofo Leibniz. Un axioma del que el Ministerio de Fomento hace caso omiso para desdoblar la N–232. Con el proyecto redactado y listo para licitar las obras, la partida necesaria para su desdoblamiento entre Mallén y Figueruelas se ha borrado de los Presupuestos Generales del Estado para 2011. La crisis ha sido la excusa puesta para acabar con el compromiso inversor sin que parezca que importe a la cúpula ministerial que sea la carretera con más accidentes mortales en Aragón. Doce muertos se contabilizaron el año pasado en los dos tramos de esta carretera cuya conversión en autovía exigen por unanimidad políticos, transportistas y agentes sociales. Y para evitarlo se necesitan 95,5 millones de euros, una cifra que contrasta con un presupuesto ministerial que solo para este año, pese a la recesión, asciende a 3.267 millones de euros. De este cómputo, 2.109 van directos a la Dirección General de Carreteras.
Da igual que el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, sea oscense y número dos del PSOE en Aragón y que el Gobierno de Iglesias haya fijado como una prioridad irrenunciable el desdoblamiento de la N–232, al igual que la carretera de Barcelona (N-II). Hace tan solo un mes, justo unas pocas horas antes de la enésima movilización para exigir el desdoblamiento, Morlán sentenció que ya no había dinero para acometer las obras. Las mismas que había presupuestado en 2010 y que ahora han quedado aparcadas sine díe aduciendo una crisis económica que ya reinaba cuando se elaboraron las cuentas del ejercicio anterior.

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Y lo dijo en Zaragoza, delante del mismo consejero aragonés de Obras Públicas, el también socialista Alfonso Vicente, quien había calificado de irrenunciable las autovías de Logroño y de Barcelona, como un aviso a navegantes, antes de que se presentaran las cuentas estatales para 2011. Pero en el saco de las estrecheces económicas parece caber casi cualquier infraestructura, por prioritaria que sea para un territorio. Con la misma claridad, el presidente de la Plataforma por el Desdoblamiento y alcalde de Mallén, el también socialista Antonio Asín, remarcó que “la austeridad no puede primar frente a la seguridad”.
Ni siquiera hay una fecha fijada para saber si puede entrar en el Plan Extraordinario de Infraestructuras (PEI), ya que Víctor Morlán advirtió de que antes debe haber un detallado análisis de viabilidad, disponer del aval de las instituciones financieras y de un informe sobre posibles afecciones a otras vías de comunicación. Esta opción supone que las constructoras asumen las obras y la Administración la paga en ‘cómodos plazos’, pero ni siquiera así se atiende la urgencia del desdoblamiento de la N–232. Y no se puede decir, a priori, que sea menos necesaria o prioritaria que desdoblar la autovía entre Jaca y Navarra y, mucho menos, que la electrificación de la línea ferroviaria Zaragoza-Teruel, actuaciones que sí prometió incluir en el PEI en el Ministerio de Fomento. De no incluirse la autovía de Logroño, resultaría chocante que sí lo estuviera la instalación de la catenaria en una vía que no servirá a los trenes que lleguen a Valencia y ni siquiera para recortar los tiempos de viaje entre Zaragoza y Teruel.
Los tramos sin desdoblar de la N–232 encabezan la siniestralidad en las vías aragonesas
La solución al grave problema de seguridad de la carretera de Logroño pasa en el Ministerio de Fomento por poner todo tipo de restricciones en la N–232 y, de paso, pedir prudencia a los conductores, como hizo Morlán hace cinco meses, mientras se dice que se busca una “solución definitiva”. El primer parche para intentar paliar la elevada siniestralidad se adoptó en diciembre de 2008 al prohibir los adelantamientos en todo el tramo Mallén-Figueruelas y limitar la velocidad a 80 km/h. Para ello, se pintó una interminable raya continua a lo largo de 24 kilómetros para separar ambas calzadas, aunque de poco ha servido: el año pasado perdieron la vida siete personas en la carretera de Logroño, mientras que otras cinco lo hicieron entre Zaragoza e Híjar, en el otro tramo sin desdoblar de la N–232 (conocida como carretera de Castellón).
También se llegó a prohibir el tránsito de vehículos especiales y agrícolas, aunque la limitación se levantó solo tres meses después, en febrero de 2009, por las protestas. Y ahora, de nuevo, se deniegan los permisos para circular por la N–232 a los transportes especiales, por lo que se ven obligados a pagar casi 2.400 euros y presentar avales bancarios por otros 3.000 para poder hacerlo por los 27 kilómetros de la AP-68 que salvan el tramo Mallén-Figueruelas.
El Ministerio de Fomento opta por responsabilizar a otros del problema, pese a que llevan gobernando ocho años. Ahora dicen que si el Gobierno de José María Aznar no hubiera alargado hace once años la concesión de la autopista Vasco-Aragonesa (la AP-68) el próximo mes de noviembre se hubiera liberado. No le falta razón al nuevo argumento que esgrime Víctor Morlán, pero no es menos cierto que si hubiera querido el PSOE ahora ya estaría en obras el desdoblamiento con el objetivo de abrirla en 2013.

Tramo Mallén-Figueruelas. Pincha para ampliar
Pero lo que tampoco aclara el Ministerio es que por un coste muchísimo menor al de las obras se podría liberalizar la AP-68 para camiones en el citado tramo aragonés. La reclamación que ha hecho suya el Gobierno de Aragón permitiría desviar unos 8.000 camiones que en la actualidad transitan por la N–232. La Plataforma por el Desdoblamiento, integrada por presidentes comarcales, sindicatos y transportistas, tiene muy claro que la aplicación de esta medida ayudaría a “rebajar el peligro” de la carretera nacional.
Pero, claro está, a esto también se le saca punta desde el Ministerio de Fomento. Víctor Morlán aseveró que habría que mejorar los accesos para dar cobertura a los polígonos industriales y a los municipios y concluyó que para eso también hace falta dinero.
El problema está en que Madrid responde tarde y por la fuerza de los hechos. Y valga un ejemplo: el afán del Gobierno aragonés por combatir la elevada siniestralidad en la N–232 le llevó hace dos años a financiar en solitario la mitad del peaje a los vehículos ligeros que hicieran el viaje de ida y vuelta entre Mallén y Figueruelas en 24 horas. Le costó, pero se acabó sumando Fomento, lo que permitió implantar la gratuidad y que se dispararan las cifras hasta los 543.052 usuarios en 2010. Esto ha permitido aliviar el tráfico de la N–232, que cada día utilizan, de media, unos 3.200 vehículos ligeros y 8.900 pesados.

Tramo Fuentes de Ebro-Valdealgorfa. Pincha para ampliar
Hace solo cuatro meses se comprometió Fomento a rebajar los peajes de la AP-68 y la AP-2 para los camiones antes de las elecciones, aunque advirtió de que sin la implicación de la DGA no podría aplicar la gratuidad por su elevado coste. La Consejería de Obras Públicas no tardó ni 24 horas en mostrar su absoluta disposición. A estas alturas, nada se sabe de su propuesta.
Los responsables ministeriales insisten una y otra vez que no hay dinero para todo y que la crisis ha obligado a priorizar las inversiones, empezando por las ferroviarias y siguiendo por el resto que ya estaban en obras y se paralizaron el año pasado de forma masiva. Las pendientes, concretamente las autovías de nuevo cuño, lo tienen difícil con los nuevos criterios estatales. Y especialmente si se proyectaron en paralelo a una autovía.
Pero Aragón subraya que es una reclamación irrenunciable porque el desdoblamiento de la N–232 es una cuestión de seguridad. Y la situación aún es más sangrante en el tramo de la carretera de Logroño, cuya construcción estaba presupuestada el año pasado en una partida plurianual de 95,56 millones de euros con la que se hubiera inaugurado en 2013. En esas cuentas, se preveía gastar 2 millones en 2010 y otros 2,5 millones en 2011, dinero suficiente para pagar el proyecto y comenzar las obras a lo largo de este ejercicio.
La realidad dista mucho ahora de esos cálculos iniciales. Fomento ha borrado literalmente la partida plurianual y ha reducido la dotación a los 80.000 euros necesarios para acabar de pagar la redacción del proyecto. Está acabado hace meses y revisado por la Demarcación de Carreteras del Estado en Aragón. La numerosa documentación ha acabado aparcada en un almacén ministerial.
Unos 8.900 camiones transitan a diario por la carretera de LogroÑo
Muchos políticos y transportistas afectados no entienden que no haya dinero y hace solo tres años el Ministerio de Fomento sí los incluyera a sabiendas de que no se podían gastar. Eso pasó en las cuentas de 2008, en las que se dotó al desdoblamiento de la N–232 con 10,9 millones de euros pese a que no había encargado siquiera el proyecto y que, por tanto, era materialmente imposible gastar todo este dinero. Un año después, en los presupuestos de 2009, se incluyó una partida más realista de dos millones, pero quedó intacta porque la redacción del proyecto no se licitó hasta octubre de ese año.
Una suerte similar corre el desdoblamiento de la N–232 en el otro tramo aragonés, entre Fuentes de Ebro y Valdeagorfa. Sus 88,2 kilómetros cuentan con detallado estudio informativo desde principios de 2009, pero desde entonces no se ha avanzado mucho más allá. De hecho, Fomento necesitó casi año y medio para remitirlo al Ministerio de Medio Ambiente para la preceptiva declaración de impacto ambiental. Su coste de construcción se estima en 459 millones de euros, pero ha hecho falta que Aragón protestara para que la exigua partida de 134.100 euros se haya incrementado en 500.000 euros para acometer “estudios y proyectos”.
La voluntad ministerial quedará definida por otras de las actuaciones pendientes, la conversión en autovía de los 7,2 kilómetros entre Zaragoza y Fuentes de Ebro. La redacción del proyecto estaba ya adjudicada hace justo un año, por lo que se estaría en condiciones de comenzar las obras en el segundo semestre. En este caso, tampoco hay partida para poder licitar, ya que los 526.740 euros consignados no dan ni para pagar el proyecto. 
Ampliar esta noticia con la entrevista a Antonio Asín, alcalde de Mallén, en Siglo XXI de Aragón →

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