
Trasmoz, uno de los muchos municipios con un centenar de habitantes. Fotos: Víctor Lax.
En Aragón existen 521 municipios con menos de 1.000 habitantes, lo que supone un ayuntamiento de cinco o siete concejales y una plantilla de personal que se reduce a la secretaria algunas horas a la semana y, a veces, un alguacil. Son los concejales o los alcaldes la cabeza visible del municipio, no tienen sueldo y arañan horas de sus trabajos o vidas personales para dedicarse a la vida municipal. ¿Cuáles son sus motivaciones para ser alcaldes o concejales? Ellos dicen que “merece la pena”.
NATALIA HUERTA. [Abril 11] En España existen 8.112 municipios, de los que 4.859 tienen menos de 1.000 habitantes, según el Anuario de La Caixa En Aragón, la cifra de pequeños pueblos es aún mayor. De los 731 municipios de Aragón, 521 municipios tienen menos de 1.000 habitantes, lo que supone el 71,2% de los pueblos aragoneses. De ellos, 148 tienen menos de 100 habitantes. Además, hay 93 municipios entre 500 y 1.000 habitantes y 96 municipios entre 1.001 y 5.000 habitantes.

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Estas cifras suponen un ayuntamiento de cinco o siete concejales y una plantilla de personal que se reduce a la secretaria algunas horas a la semana y, con suerte, un alguacil. Así, la vida política es muy reducida en la que el alcalde y, por suerte, los concejales tienen las mismas funciones que sus colegas de ciudades mayores aunque muchas más responsabilidades. Y es que los ciudadanos del medio rural quieren los mismos servicios que los de las urbes aragonesas, aunque las arcas municipales son mucho más reducidas. Las subvenciones institucionales permiten llevar a cabo los proyectos, pero no posibilitan la contratación de personal para el consistorio.
En ciudades grandes existen Policía Local, brigadas municipales, técnicos culturales o de montes, profesionales intermedios entre la ciudadanía y el alcalde. Pero, en la mayoría de los pueblos pequeños, son los concejales o los alcaldes la cabeza visible del municipio y a ellos se dirigen los vecinos ante un reventón en una tubería o un robo. Los concejales de cultura son, en muchas ocasiones, los que gestionan la web o se encargan de hacer la chocolatada en las fiestas patronales. Son los “políticos” más cercanos, vecinos o familiares que solucionan de manera rápida y directa los problemas de sus conciudadanos. Pero… ¿Alguien se imagina llamar al alcalde de Zaragoza, Huesca o Teruel directamente a su casa ante un problema vecinal?
¿ALCALDES SIN SUELDO?
Y todas estas funciones las hacen en sus horas libres o arañando tiempo a sus trabajos ya que la alcaldía o concejalías han de ser compatibles con sus profesiones. Solo los que ya se encuentran jubilados pueden dedicarse plenamente a la alcaldía, un hecho habitual en los consistorios de poblaciones pequeñas. Buena parte de los alcaldes de Aragón no cobra un euro por la labor que desempeñan. A pesar de que el artículo 109 de la Ley 7/1999, de 9 de abril, de Administración Local de Aragón, dispone que los miembros de las corporaciones locales percibirán retribuciones por el ejercicio de sus cargos cuando los desempeñen con dedicación exclusiva y, cuando el ejercicio de la Alcaldía o de determinadas responsabilidades exijan una dedicación especial. Pero la realidad económica es muy diferente y pocos consistorios pueden permitirse pagar las funciones de su alcalde.
Con suerte, los ediles reciben las dietas por asistencia a plenos o cuando tiene que desplazarse por motivo de su labor representativa. Desde la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) explican que “las retribuciones son una potestad exclusiva de cada ayuntamiento”. En los ayuntamientos con gran tamaño, no está regulado el sueldo del alcalde, que se establece por aprobación en pleno. Los últimos gobiernos han expresado su “voluntad de regularlo partiendo de los criterios generales de población presupuestos”, aunque no ha llegado a nada.

José Arbonés, alcalde de Fayón.
El secretario de un pueblo zaragozano de 500 habitantes reconoce que “a pesar de estar previsto en la ley, la realidad es muy distinta y en casi ninguna población aragonesa pequeña, es decir, el 90% de los municipios, los alcaldes y concejales no cobran ni un duro”. Según asegura “con suerte tienen un móvil del ayuntamiento y se les paga gasolina o dietas si tienen que desplazarse a la capital o a Madrid para algún trámite municipal”. Este profesional apunta que “en muchos casos, ser concejal o alcalde les supone pérdidas en su negocio, porque a la falta de tiempo se suma que los enfrentamientos públicos se terminan traduciendo en problemas personales”.
Esa idea la confirma José Arbonés de Fayón (PP), que trabaja en el sector textil. “Eso es así, yo termino poniendo dinero… Si haces cálculos, el tiempo que dedicas al consistorio y no a tu empresa privada, las llamadas de teléfono, la gasolina de moverte por el pueblo… En mi casa son doce años de gastos… Esto se hace por auténtica convicción”. Eso sí, las desigualdades son claras. Entre los diez políticos que más cobran en España, se encuentran dos alcaldes: el Alcalde de Barcelona, Jordi Hereu 117.398 euros; y el Alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón 100.743 euros. El Alcalde de Zaragoza es el cuarto que más cobra de España, tras los ediles de Barcelona, Madrid y Bilbao. Juan Alberto Belloch se embolsa 92.414 euros. Un concejal sin ninguna delegación del Ayuntamiento de Zaragoza cobraba en 2010 4.221 euros brutos mensuales. Solo ser portavoz municipal, suponían 764 euros más al mes.
Con estos sueldos y los casos de corrupción que han salpicado a políticos de diferentes poblaciones, son muchos los que piensan que, “en política, uno se mete para hacer dinero” y la duda planea sobre los gestores municipales. La Ley del Suelo obliga desde 2007 a que alcaldes y concejales de los 8.112 ayuntamientos españoles hagan público su patrimonio, sus ahorros y hasta su declaración de Hacienda. Es la conocida como Ley Anticorrupción. En realidad, los alcaldes hacen declaración de bienes desde 1985, aunque hasta el 2007, esa declaración se quedaba custodiada por el secretario. Eso sí, hecha la ley, hecha la trampa. Nada se dice del patrimonio de consortes o hijos…
POR “SACAR ADELANTE” EL PUEBLO

José Manuel Garisa, alcalde de
Villanueva de Gállego.
Alcaldes como el de Villanueva de Gállego, José Manuel Garisa, (Independiente) están a favor de decisiones como la del Ayuntamiento de Ejea de publicar las declaraciones de patrimonio de los concejales. “Me parece lo más normal que pidan una declaración patrimonial cuando entras, creo que el ejemplo de Ejea se podría extender, la gente puede pensar lo que quiera, hay gente que piensa que “por ley” nos llevamos un tanto por ciento de las obras, pero nada que ver…”. Garisa lleva dos legislaturas en el cargo. Llegó a la alcaldía tras dos mociones de censura a sus antecesores, entonces socialista. Como independiente sabe lo que es no contar con el respaldo de un gran partido. Hace un año se jubiló y sigue sin cobrar de la alcaldía, “porque cobro la jubilación y, como tal, no puedo cobrar más que los gastos”. Sabe que “en mi profesión hubiera ganado más”. Pero se muestra contento con el avance del pueblo.
En el caso de José Arbonés, Alcalde de Fayón (PP), son tres legislaturas de “trabajo sin cobrar un duro, un trabajo verdaderamente altruista por amor a mi pueblo y por las ganas de sacar del estancamiento a mi pueblo, que desde que se inundó hace 45 años, sigue luchando por salir adelante”. Entonces la población era de 2.000 habitantes, que se quedó reducida a 450. Él dice que se enfrenta a un problema añadido “las dificultades son las mismas: políticas, los diferencia de color entre el consistorio y la DPZ o el Gobierno de Aragón”.

María José Fontanet, alcaldesa de Ballobar.
La Alcaldesa de Ballobar, María José Fontanet, lleva desde el 87 como concejal y cuatro legislaturas como alcaldesa, un cargo que compatibiliza con su empresa agrícola y ganadera, “sin cobrar un duro del ayuntamiento”. “¿Qué cómo lo hago? Estoy un rato en la granja, voy al consistorio, vuelvo, me vuelvo a ir…” explica, aunque “tengo trabajadores y eso supone que ellos hacen horas extras, hacer reuniones por las noches, los fines de semana…”.
El Alcalde de Quinto, Javier Abenia, es administrativo pero se obliga a “estar en el consistorio todos los días a partir de las doce”. Él también cree que “los alcaldes deberían tener una contraprestación, no sé si en relación al presupuesto o al censo, pero debería haber un sueldo”.
EL DIFÍCIL DÍA A DÍA
José Manuel Garisa (Villanueva de Gállego) asegura que “en estos ocho años se ha dado estabilidad al ayuntamiento, el tema político es difícil y la estabilidad es básica para un municipio”. Dice que el día a día es “complicado” porque “los vecinos quieren los mismos servicios que en una gran ciudad, pero contamos con menos recursos, en nuestro caso el Estado nos da 133 euros por habitante, así que toca luchar para conseguir subvenciones”. Además, “los vecinos te paran por la calle, te exponen sus problemas… En Zaragoza, la gente solo conoce a dos o tres concejales, poco más… Aquí nos conocemos todos”. Aún así, se muestra orgulloso, “ya las entradas al pueblo han cambiado, tenemos la residencia para 120 personas, la guardería, el complejo deportivo, la Universidad San Jorge… Creo que hemos hecho las cosas bien”.
Para José Arbonés (Fayón) su día a día transcurre en “la lucha porque se cumplan las restituciones comprometidas con el pueblo”. Recuerda que “el Ministro de Economía iba a destinar 9,6 millones de euros a la construcción del puente que uniría las dos orillas y cuya comunicación por tierra está a 80 kilómetros; pero por razones políticas se rompió acuerdo”. O “la creación de un parque eólico que no se ha podido realizar para proteger a el águila perdicera, que tiene más derecho a vivir que los vecinos” dice. Según afirma, “poco interés tienen los políticos con el municipio que lo dio todo por el beneficio ajeno y perdió su beneficio propio”. Para él, “es insolidario y tremendamente insensible con un pueblo que quedó inundado por el bien del resto”.

Javier Abenia, alcalde de Quinto de Ebro.
La alcaldesa de Ballobar, María José Fontanet, añade que “ser alcalde de un pueblo pequeño no supone desarrollar proyectos pequeños, porque en Ballobar llevamos desde el 83 trabajando por la concentración parcelaria, son muchos años de viajes, de reuniones, de lucha con las instituciones; ahora estamos a la espera de que INAGA dé el visto bueno a la última resolución con un año de retraso, no sé porqué en época de crisis se paralizan proyectos importantes para el futuro, que supondrá poner en regadío 3.000 hectáreas a las que se sumarán después 2.000 más”.
El Alcalde de Quinto reitera la opinión de Fontanet, “en un pueblo pequeño hay mucho por hacer… La lucha por el empleo es fundamental, pero más difícil que en una ciudad”. En Quinto “se trabaja ahora por la construcción de una residencia de ancianos, muy necesaria, al igual que un parque eólico que compense el gasto de la elevación de agua para los agricultores”. Asegura que “la gran diferencia con el alcalde de una gran ciudad es que nosotros somos más cercanos, conozco a casi todos los vecinos, algo impensable en una capital”.
¿GANAS DE REPETIR?
De los cuatro alcaldes entrevistados, los cuatro volverán a ser candidatos. José Manuel Garisa, Villanueva de Gállego, se volverá a presentar y lo hará con las siglas del partido al que pertenecía antes de la moción de censura que le llevó a la alcaldía, el PSOE. Cree que “si estamos en política es por algo, merece la pena”. En el periodo electoral también diferencias con las grandes ciudades, “no hay grandes campañas, aquí saben lo que hacemos, nuestro trabajo está en la calle”. José Arbonés también repetirá candidatura porque cree que “hay que luchar para tener los mismos derechos que el resto de ciudadanos, el derecho a existir”. Él reconoce que “en los pequeños municipios la gente confía en la persona más que en las siglas, ven si eres honrado, honesto, emprendedor, conocen a tu familia y te conocen a ti… Aquí no se hace política de partido, sino política de vecinos, se trabaja para todos, sean del color que sean”.
¿Y la alcaldesa de Ballobar se volverá a presentar? No lo duda, “naturalmente, hay que sacar adelante la concentración parcelaria y son demasiados años de trabajo, demasiada información, para dejarlo ahora”. Ella cree que en el futuro “se deberá poner sueldo a los alcaldes de pueblos pequeños, porque si no, solo serán los ricos o los funcionarios porque la política pasa pero no puedes perder tu futuro”.
Javier Abenia también volverá a presentarse, “sí, sí, claro” dice. Él cree que “es difícil cerrar una lista en un pueblo, ser alcalde o concejal es sacrificio, está poco entendido y poco reconocido”. 

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