Siglo XXI de Aragón
Número 67 · MAYO 2012
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CULTURA / NÚMERO 58 MAYO 2011

Pablo Serrano
Un perro andaluz, una de las películas universales de Luis Buñuel.

La estela de BUÑUEL

Aragón puede presumir de grandes cineastas a lo largo de su historia y, sin embargo, en los últimos años, cuando la industria está plenamente consolidada en el mundo, son pocos los realizadores de aquí que logran estrenar sus trabajos. Ellos mismos explican sus experiencias.

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MARCOS ESPAÑOL. [Mayo 11] No se puede hablar de la historia del cine sin hacer referencia a Aragón. Desde Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza, primer filme que se rodó en España, han hecho ilustre a esta tierra grandes realizadores: el turolense Segundo de Chomón, José Luis Borau o Carlos Saura. Y, por supuesto, Buñuel. El de Calanda es tal vez, junto a Goya, el artista aragonés más reconocido mundialmente.

Nadie tiene dudas sobre la fructífera tradición cinematográfica de la Comunidad y, sin embargo, justo en la época en la que el séptimo arte se ha convertido en una industria global que mueve millones de euros, pocos son capaces de enumerar a más de dos realizadores aragoneses actuales.

¿Está la cinematografía aragonesa en crisis?, ¿es una cuestión de talento o, por el contrario, se trata de que los realizadores no encuentran el apoyo que en otras comunidades sí existe? Aparte de la carrera de Saura, plenamente consolidada, son pocos los cineastas de aquí que logran estrenar sus obras con regularidad.

En los últimos años, los más prolíficos han sido Nacho García Velilla (Fuera de carta y Que se mueran los feos) y Miguel Ángel Lamata (Una de zombis, Isi & Disi alto voltaje y Tensión sexual no resuelta). En los próximos meses, nuevos talentos pasarán a engrosar la lista.

El ejemplo de Lamata

Su inquietud por el séptimo arte ha llevado al zaragozano Miguel Ángel Lamata a poder presumir de una carrera cinematográfica sólida. Con tres largometrajes en su haber, su mente bulle con nuevos proyectos. Quienes le conocen, destacan su capacidad resolutiva. Él considera que le ha ayudado a abrirse paso el hecho de haber trabajado también en campos como la radio, el teatro o la televisión.

Lamata
Miguel Ángel Lamata.

Sus filmes destacan por su frescura, ejercicios de puro entretenimiento que encajan con lo que demanda actualmente la sociedad. Considera que es bueno que en Aragón haya realizadores de todo tipo: “de arte y ensayo, de drama, de comedia... da igual, lo que no debe faltar nunca es la pasión por la historia que quieres contar, el prestigio lo dan los espectadores y el tiempo”.

En su opinión, el éxito de un proyecto se apoya esencialmente en el guión. “Cuando tratas de convencer a un productor para que financie tu peli, sólo cuentas con eso, tus dotes de convicción y el coñazo que estés dispuesto a dar, que debe ser mucho”, indica. Las ayudas, “a veces son suficiente, pero a veces no”, apunta en este momento en el que desconoce si podrá rodar pronto su próximo largo o tocará esperar a tener los medios suficientes.

Para que en Aragón se puedan realizar películas de éxito “influyen muchas cosas”. En primer lugar, “los políticos deben apoyar lo nuestro sin reservas, y no siempre lo hacen”. Lamata recuerda que “el cine más apoyado por el gobierno de su país es el norteamericano, por eso tienen la industria que tienen”.

La base, en su opinión, está. “En Aragón tenemos un público muy fiel que, claramente, quiere ver películas hechas por aragoneses”, señala. En los largometrajes que ha dirigido Lamata, Zaragoza ha sido porcentualmente la ciudad en la que más espectadores han acudido al cine. Si hablamos de cifras globales, sólo Madrid y Barcelona la han superado.

Actualmente, Lamata piensa de lleno en su cuarto largometraje, que se titulará El hombre que hizo el amor con la muerte. Asímismo, está escribiendo un guión que mezcla lo policiaco, lo fantástico y la comedia. Se muestra ilusionado con el futuro del cine aragonés, sobre todo después de haber visto el primer montaje de De tu ventana a la mía, primer filme de la prometedora Paula Ortiz, que se estrenará en otoño.

Puesta de largo

Sacar una película adelante “no es fácil”, indica Ortiz. Su largometraje narra la historia de tres mujeres en tres momentos y lugares diferentes: el desierto de los años 40, el Pirineo de los 20 y la Zaragoza de los 70. Su proyecto partió de los relatos que heredó de su familia, así como de madres y abuelas aragonesas a las que nadie preguntó cómo querían vivir. Lo que recibió tuvo la fuerza suficiente como para implicar a una actriz de la trayectoria de Maribel Verdú.

Paula Ortiz
Paula Ortiz, junto a Maribel Verdú.

El nacimiento de toda película es el guión. Si es sólido y evocador, todo el equipo empatiza y se compromete”, explica. Así ocurrió con la actriz, “que fue la primera en comprometerse cuando no había nada, ni productoras involucradas, ni fechas, ni producción... fue un acto de confianza y generosidad”.

Conseguir que una buena historia vea la luz es “un reto, dado el futuro que se nos dibuja”, opina. Ortiz reconoce que en otras comunidades “hay más tradición” que en Aragón, pero confía en una historia en la que no han faltado talentos cinematográficos, como “Buñuel, Saura o Forqué”.

Respecto a las ayudas, explica que “las públicas suelen venir del Ministerio de Cultura, aunque las autonómicas también son importantes”. Asímismo, “se tiene que contar con la compra del producto por parte de las televisiones”. En su experiencia, cree que la crisis actual hace necesario “replantearse las formas de producción y la filosofía y discursos culturales”.

Asegura que actualmente es necesario salir de Aragón para formarse, si bien “para trabajar las distancias son cada vez más cortas y podemos realizar trabajos audiovisuales desde donde nos lo propongamos”.

Gente preparada

Por su parte, la realizadora Laura Sipán está dando los últimos retoques a su primer largometraje documental, un proyecto del Comité de Solidaridad Internacionalista de Zaragoza que se interna en el problema colombiano del movimiento de tierras. “Ha sido muy interesante, he estado junto al novelista Mario de los Santos durante dos meses viajando por zonas de conflicto vivo. Ahora llevo dos meses de montaje y la intención es estrenarlo en otoño". señala.

Para llegar a este punto, la realizadora aragonesa ha seguido un largo camino dedicado al cine. Estudió Comunicación Audiovisual en la Universidad Autónoma de Barcelona, Dirección de Fotografía en la Escuela de Cine de Madrid, y Guión y Documental en la Escuela de Cuba. Además, ha realizado numerosos talleres en distintos lugares. Desde 2004, ha participado en largometrajes españoles como Primos, Gordos o Tirant lo blanch. También se ha dedicado al ámbito de la televisión, en programas como la serie Aragón, el viaje fascinante y Gourmetmanía, del que dirigió 6 temporadas.

Su carrera cinematográfica se vio impulsada a partir de su cortometraje El talento de las moscas, que recibió una veintena de premios y fue seleccionado en certámenes como el de Málaga o el Festival Internacional de Cine de Huesca. Actualmente trabaja en Madrid, aunque reconoce que su reto es poder desempeñar su trabajo en su tierra.

Me preocupa porque veo potencial cinematográfico en Aragón, siempre lo ha habido desde los orígenes, pero en las productoras en las que trabajo hay madrileños, gallegos, valencianos... y en cambio los aragoneses somos poquísimos”, explica. En su opinión, no se trata de compararse con comunidades como Cataluña. Sin embargo, “en Galicia se organizan unos premios audivisuales muy potentes y la realidad es que a los profesionales les nominan por producciones nacionales”.

Sipan
Laura Sipán.

Sipán destaca asímismo la industria andaluza, donde “se reciben muchas ayudas de la Junta y, por ejemplo, es una comunidad con mucho potencial en publicidad, ya que se ruedan incluso spots internacionales”. La realizadora apunta que “en Aragón estamos muy retrasados en ese sentido; hay gente que lo intenta y lo consigue, pero sales de la Comunidad y en lo que se refiere a producción audiovisual somos unos desconocidos”.
Hay que armar el entramado para que el sector se profesionalice un poco”, opina. En lo relativo a ayudas, destaca las que ofrecen Gobierno de Aragón, DPZ, DPH o las comarcas. No obstante, “en televisión es complicado que te ayuden, no suelen financiar ni coproducir”. En este sentido, “Canal Sur es un ejemplo de televisión que ofrece ayudas, gracias a ellas se han realizado bastantes TV movies”. La participación de televisiones es común en otras comunidades, incluso pequeñas, como es el caso de Asturias, explica.

Para Sipán, realizar películas de éxito se basa en dos conceptos: presupuesto e iniciativa. “Hay proyectos que empiezan como algo pequeño, pero si la iniciativa es buena es posible sacarlos adelante”, indica. No obstante, “se obvian muchos trabajos de calidad a cambio de la productividad”.

En cuanto al presupuesto, sería aconsejable que creciera el interés de las administraciones, así como el de la televisión autonómica. Sin embargo, “hay que buscar nuevas vías, tratar de adecuar el presupuesto a la obra y, si no consigues el total, idear nuevas formas para no anular ni la creatividad ni el trabajo”. Y, sobre todo, Sipán insiste en la importancia de la voluntad. “Hay que tener ganas de echarle mimo y tiempo para tener éxito”.

Una nutrida trayectoria

Ser realizador de cine en Aragón implica la necesidad de ser versátil en tu trabajo. Un ejemplo lo constituye el zaragozano José Ángel Delgado, que ya cuenta con una larga y nutrida trayectoria cinematográfica. En 2008 rodó su primer largometraje, Cromos. Previamente escribió y dirigió cuatro cortos. También es responsable de videoclips de artistas como Ángel Petisme o Niños del Brasil, y ha realizado documentales como el reconocido La Bolsa de Bielsa. Muy implicado en el producto televisivo, ha participado en programas como Bobinas (Aragón Televisión) o Espiral (TVE).

Delgado
José Ángel Delgado, durante un rodaje. Foto de Gabriel Orte.

En Aragón han nacido grandes talentos cinematográficos, como los hermanos Jimeno, Chomón, Buñuel, Borau o Saura; pero igualmente destacable es que, si echamos la vista atrás, apenas han rodado nada en su tierra”, explica. En su opinión, “la Comunidad debería tener un papel mucho más relevante en el cine español”. A pesar de que considera que existen realizadores de calidad, “no sé si el público aragonés es capaz de identificarlos”.
La base para sus trabajos cinematográficos ha sido la autofinanciación, si bien “en los cortometrajes he contado con apoyo económico del Gobierno de Aragón, y la Diputación de Zaragoza y el Ayuntamiento han aportado servicios”. Calcula que el apoyo institucional ha supuesto aproximadamente el 15% de las producciones, aunque se debe tener en cuenta que en el caso de los cortos el equipo no suele cobrar. Para el largometraje no obtuvo ningún tipo de ayuda pública.

Valora muy bien las ayudas del Gobierno de Aragón desde el año 2000, pero “en términos presupuestarios somos de las comunidades que menos recursos dispone y, lo que es más importante, no existe una convocatoria abierta para producción de largometrajes, que es lo que realmente genera tejido industrial y posibilidades reales de futuros puestos de trabajo”, señala.

Para que se logren realizar películas de éxito en Aragón es necesario “en primer lugar, que se hagan, para que de vez en cuando salga alguna importante”. En su opinión, es fundamental la implicación “decidida” de la DGA, “así como la apuesta por la ficción en la televisión autonómica, cumpliéndose sus obligaciones de apoyo marcadas por ley”.

De su experiencia, recuerda que las instituciones se comprometieron durante el rodaje de su cortometraje Autopsia. “Creamos la Asamblea de Cineastas Aragoneses, que me tocó presidir los primeros cuatro años, y las administraciones fueron conscientes de que existíamos como sector”.

Primera experiencia

Así como existen realizadores aragoneses con una amplia experiencia, no faltan aquellos que se inician en el panorama audiovisual. El músico aragonés Arturo Hortas, con tres discos en su haber, se interna ahora en la cinematografía con su primer documental, Sucumbíos, tierra sin mal, acerca de la contaminación petrolífera que sufren los habitantes de dicha región ecuatoriana. El trabajo ha sido seleccionado para inaugurar el festival Ecozine y constituye el pistoletazo de salida del realizador.

Hortas
Hortas, en pleno rodaje en Ecuador.
Foto de Helena Sala.

Esto requiere sacrificar muchas cosas y estar dispuesto a agotarte mental y físicamente”, apunta. Añade que “si lo planteas como un trabajo normal en el que se cobra por horas, es totalmente ruinoso”. La idea del documental surgió en 2006 y no ha cuajado hasta ahora.

Aunque se trata de su primer trabajo audiovisual, con la música ha aprendido a buscar financiación en cuanto se plantea un proyecto. “La financiación viene de la creencia, si estás convencido, tarde o temprano llega”. En su caso, ha sido crucial entrar en contacto con Ecozine, que sirvió de base para encontrar el apoyo necesario. De ahí que su opinión de los festivales sea positiva: “Funcionan para crear sinergias”.

Después de su esforzada primera experiencia, a un neófito le recomendaría que sienta dentro el proyecto y se rodee de gente de confianza”. Hortas es el penúltimo episodio de esta larga saga de creadores aragoneses, que puede presumir de nombres y que, a pesar de las constantes dificultades, sigue creciendo. 

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