SIGLO XXI DE ARAGÓN
DespuÉs de cuatro años de legislatura, los políticos tienen su esperado examen final, porque las elecciones son eso, una prueba de fuego que permite saber a los partidos y a sus representantes si han obtenido el aprobado de los ciudadanos, o, por contrapartida, han suspendido.
Las últimas encuestas publicadas por los medios de comunicación aragoneses revelan que el Partido Socialista y el Partido Popular empatarían. Así, la formación de Luisa Fernanda Rudi podría obtener 25 escaños (dos más que en 2007), mientras que Eva Almunia tendría 26 (cuatro menos que en los pasados comicios). El PAR también perdería escaños, mientras que subiría CHA (uno) e Izquierda Unida. Sería con estas dos formaciones con las que se podrían sellar los pactos de gobierno, que volverían a sentar en el sillón municipal y el en del Pignatelli a los socialistas.
No obstante, todas estas conjeturas son eso. Porque hasta el 22 de mayo por la noche no se conocerán con exactitud los datos. Con ellos en la mano, se plantearán los posibles pactos, que, en el caso del PP podrían estar vinculados al PAR, aunque los representantes de este último partido han dicho que si no consiguen ocho escaños no se coaligará con ninguna formación. Por su parte, los conservadores han afirmado con rotundidad que, por el momento, no hay nada claro.
A estos datos hay que sumar los que obtengan otros partidos, como Compromiso por Aragón, encabezado por Miguel Ferrer en Teruel o Julián López Babier, en Zaragoza, o UPyD, que aún a pesar de ser nuevos y con menor recorrido que los anteriormente citados, pueden captar el interés de algunos electores. No hay que perder de vista a los indecisos, que son los que muchas veces deciden con su voto el partido gobernante.

También habrá que tener en cuenta el índice de abstención, importantísimo para quienes ven en las elecciones un examen. Cuanta más gente vota, el electorado muestra más si está de acuerdo, o en desacuerdo con los políticos de ese momento. Porque digan lo que digan, y aún con la adversa coyuntura económica por la que pasa Aragón, la política mueve sentimientos, aunque solo sea por el hecho de pedir el cambio, o de intentar mantener las cosas como están.
Para los profesionales de las Cortes, de los ayuntamientos, incluso de los pequeños municipios, el próximo 22 de mayo será un día de nervios, de incertidumbre, igual que para muchos ciudadanos, que ven esta jornada como la mejor herramienta para expresar su opinión. Luego será la democracia la que imperará, determinando que el resultado elegido por la mayoría sea el resultado ganador, se esté, o no, de acuerdo.
Pero mientras este día llega, desde Siglo XXI de Aragón no podemos dejar de lado cuestiones que son importantes para esta tierra. El Aeropuerto de Zaragoza es una de ellas, un elemento estratégico que se posiciona en el ámbito de las comunicaciones y los negocios. Igualmente, son estratégicas las energías alternativas, que aprovechan las potencialidades de esta tierra: agua, viento y sol. Bien gestionadas sirven para generar empleo y riqueza.
Y en el ámbito más social, un tema que está en boca de muchos: la Ley de la Custodia Compartida. La que permite igualdad de relaciones entre padres y madres a niños de familias desestructuradas.
Además, en este número de la revista se incluye un artículo sobre el cine aragonés, desconocido dentro de nuestras fronteras, pero apreciado fuera de ellas. La cara o cruz de un ámbito artístico que genera muchas inquietudes, como también sucede, y volvemos al principio, con las elecciones. El momento de opinar, con libertad, y también aconsejable, con criterio, sobre quienes queremos que nos representen durante los próximos cuatro años. Hagan una reflexión, porque hasta 2015 dejaremos en sus manos el timón que guía el destino de Aragón. 

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