
Iglesias y Biel se saludan en los sillones que han ocupado estos últimos años. Foto: Víctor Lax.
Aragón cierra el 22 de mayo un capítulo de su historia en democracia: los doce gobiernos de la coalición PSOE-PAR, imposible de reeditar si se cumplen los augurios y los aragonesistas no llegan a los ocho diputados. Con luces y sombras, pero sin duda la etapa de mayor estabilidad que ha existido en el Gobierno de Aragón.
LUIS FACI. [Mayo 11] Aragón está a punto concluir una etapa. Da igual cuáles sean los resultados del 22 de mayo: lo único seguro es que la Comunidad va a pasar página tras tres legislaturas de pacto Iglesias-Biel. Porque el PSOE y el PAR podrán volver a formar gobierno tras las elecciones, pero la relación entre ambos partidos no volverá a ser la misma que con los actuales líderes. En realidad, el auténtico final de este ciclo se vislumbra para dentro de cuatro años, cuando José Ángel Biel —si cumple con sus palabras (“mi última batalla”)— deje su cargo.

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Entre tanto, comienza oficialmente una campaña electoral que, hasta el momento, ha tenido poco que ofrecer. Como prueba, basta observar los carteles electorales desplegados hasta ahora, planos, poco novedosos y en algunos casos —el rostro helado de Eloy Suárez— claramente mejorables. Pese a esto, se prevé una intensa batalla hasta el 22-M, cuando quedará claro hacia dónde pueden pactar los dos principales partidos.
Con Marcelino Iglesias se cierra (o se abre, según se mire) una forma de hacer política. Su mensaje austero, sosegado, insustancial a veces, poco dado a florituras y fácil de comprender ha creado estilo, hasta el punto de que el mismo José Luis Rodríguez Zapatero vio en él meses atrás la fórmula ideal para capear el temporal externo e interno que sobrevino con la crisis económica. Por otro lado, si la capacidad de transmitir del líder del PSOE aragonés puede ponerse en cuestión, no pasa esto con dos de las mayores cualidades de Iglesias: la de saber rodearse de un grupo brillante y compacto de colaboradores y la de fraguar como nadie el equilibrio de un partido tan dividido y plagado de escándalos como era el PSOE regional que recogió allá por 1998. Hay que recordar que probablemente los dos nombres del periodo 1985-1995 que más se recuerdan son los de José Marco y Antonio González Triviño.
El mensaje de Marcelino Iglesias el Día de Aragón eludió hacer cualquier referencia al fin de ciclo, una idea que los socialistas han querido conscientemente desechar. Con el argumento de que el propio Iglesias continúa presente en la política aragonesa, y de ahí su inclusión en la lista a las Cortes por Huesca, aunque la razón verdadera sea que la esencia de un gobierno con Eva Almunia seguirá siendo la misma que en los últimos años.
De este modo, el todavía presidente de Aragón eludió hacer balance y prefirió mirar hacia los “retos pendientes”, que centró en infraestructuras olvidadas como la Travesía Central del Pirineo o Biscarrúes y en enterrar de forma definitiva el trasvase del Ebro.
PSOE
Parece obvio, pero gran parte de las posibilidades del PSOE están en que encuentre la fórmula para movilizar a su electorado, sobre todo porque los socialistas aragoneses tienen que afrontar en las elecciones un doble desgaste: el de doce años gobernando el Ejecutivo autonómico y el generado por la discutida política de Rodríguez Zapatero en Madrid.
Lo más probable a priori, dadas las reticencias que hay a un pacto en una u otra dirección, es que estas elecciones deparen un gobierno en minoría con apoyos puntuales de alguno de los partidos minoritarios. Es casi imposible que el nuevo ejecutivo regional se sostenga en una férrea —más allá de los altibajos coyunturales e inevitables que ha tenido— coalición como la que han mantenido en los últimos doce años el PSOE y el PAR.
La sucesora de Marcelino Iglesias, Eva Almunia, ha dejado al fin de lanzar caramelos al PAR y se ha centrado en ofrecer propuestas por lo general muy inconcretas. Como muestra, sirve su encuentro con los directivos y ejecutivos de Aragón; en vez de ofrecer una respuesta, Almunia se limitó a apuntar que el “dilema es cómo compaginar” el “impulso al crecimiento” (es decir, el gasto) con “equilibrio finaciero” (el ahorro). Pese a ello, días antes le dio al alcalde de Borja y candidato en esta localidad del PSOE, Eduardo Arilla, un consejo: “No dejéis a nadie sin una respuesta”.
tras el 22 m, AragÓn va a pasar pÁgina tras tres legislaturas de pacto iglesias-biel
Junto a esto, al PSOE le han crecido en las últimas semanas dos problemas en forma de alcaldes —y alcaldables— imputados: Antonio Asín en Mallén y Gabriel Gaya en Pinseque. En ambos casos, la dirección provincial del partido ha preferido echar balones fuera antes que cambiar de candidato.
Especialmente sangrante es el caso del alcalde mallenero, diputado de la DPZ que será juzgado por presunta prevaricación y falsedad documental y que ya se vio envuelto hace dos años en un escándalo a cuenta de la plataforma logística que aspiraba a impulsar —de la mano de la DGA— el municipio. Precisamente por esta operación, la brigada de blanqueo de la Policía intervino días atrás el Ayuntamiento, en busca de documentación para una investigación que permanece bajo secreto judicial.
Un papel esencial en las elecciones, por otro lado, será qué novio será capaz de cortejar con mayor eficacia a la gran bolsa de indecisos que a pocos días de las elecciones hay. Sobre todo desde el bando socialista, que cuenta con un gran número de votantes que aún no saben qué harán.
PP
Por Zaragoza han pasado en las últimas semanas los máximos dirigentes del PP actual y pasado (José María Aznar), buena muestra de la importancia que tiene para los populares la plaza aragonesa. De creer a las encuestas, el mayor problema al que se enfrentan los populares es que alcanzaron a principio de año su techo de simpatía y ahora irían hacia abajo. Casi todos los sondeos lo dan como ganador el próximo 22 de mayo, aunque no con la solvencia que necesita para, en caso de no encontrar socio de gobierno, tener al menos suficiente distancia respecto al PSOE como para considerarse legitimado para presidir la DGA.
Rudi quiere vender la participaciÓn del 50% que tiene la dga en aramÓn
Mientras, Luisa Fernanda Rudi continúa desgranando un elenco de propuestas económicas de marcado corte liberal. Una de las de más calado ha sido la intención —si gobierna— de vender la participación del 50% que tiene el Gobierno de Aragón en el consorcio de la nieve Aramón, propuesta que rechazó Eva Almunia. Esta idea va en la línea propuesta por la candidata popular de reducir al máximo la presencia de la DGA en estas empresas públicas, uno de los continuos focos cuando se habla del despilfarro de las instituciones públicas.
La candidata popular ha centrado su mensaje en economía y empleo (algo que va a ser una constante en campaña) y apenas ha dejado hueco para otras cuestiones. Uno de sus alegatos más relevantes llegó en el XIII Congreso Nacional de Nuevas Generaciones, cuando incidió en la “falsa superioridad moral” que proclama la izquierda, algo que en su opinión la sociedad aragonesa sabe que “no existe”. Frente a ello, enarboló valores como el “esfuerzo y el trabajo”.
PAR
El 22-M, el PAR corre el serio riesgo de obtener los peores resultados de su historia a nivel autonómico: ninguna encuesta le da los ocho escaños que obtuvo en 2003, hasta ahora su suelo electoral. Muy lejos quedan ya los años en los que, como en 1991 con 17 escaños, era la segunda fuerza más votada (por delante del PP). Ahora, incluso alguna encuesta lo sitúa por detrás de CHA en número de diputados, lo que le convertiría en el cuarto partido con más peso.
En las últimas semanas, José Ángel Biel —empeñado en elucubrar qué puede pasar tras el 22-M más que en decir qué aspira a hacer el PAR— ha acentuado el mensaje en el que alerta de los supuestos riesgos de un tripartito (PSOE-CHA-IU) para Aragón, jugando así con el desastroso final que ha tenido el gobierno que encabezó José Montilla en Cataluña. No está claro hasta qué punto ese discurso puede frenar el trasvase de votos del PAR al PP que aventuran las encuestas (algunas lo cifran hasta en un tercio de sus votos en 2007).
Aun así, Biel continúa siendo uno de los pocos candidatos que lanzan propuestas interesantes (muchas son irrealizables), como por ejemplo la de aunar industria, empresa y empleo en un solo departamento.
cha
El resultado de estas elecciones es probablemente más importante para CHA que para ninguna otra formación. Tras haber llevado a cabo una profunda transformación en dirección a raíz de los últimos descalabros electorales, los nacionalistas poco menos que se juegan su futuro como partido el 22-M. En caso de acabar con menos diputados y concejales que en la actualidad, el proceso de sucesión se vislumbrará fallido (aunque, en ese caso, lo más probable es que la nueva cúpula pida más tiempo para su proyecto) y abriría un periodo de resultados inciertos.
En cualquier caso, lo más lógico —así lo indican también casi todas las encuestas— es que CHA suba sin alardes en las principales instituciones, consecuencia de dos factores: una transición modélica y un mensaje que apenas ha evolucionado.
IU
Por último, en Izquierda Unida cunde el optimismo que conlleva aparecer en todas las encuestas como la sorpresa de las inminentes elecciones. Casi todos los sondeos le sitúan en la órbita de los 3-4 escaños, aunque ya se sabe que con los partidos pequeños la precisión de estos estudios es más reducida. En principio, la formación que dirige en Aragón Adolfo Barrena captaría más que CHA el descontento de los sectores más izquierdistas del PSOE. Aun así, el posible buen resultado no se puede dar por sentado porque el voto útil contra el PP podría finalmente frenar las intenciones de esa bolsa de descontenteo.
Ajeno a estas encuestas, Barrena ha reiterado el mensaje que lleva repitiendo meses, y que parece que va calando, de centrar su ideario en la honradez, la transparencia y la igualdad.

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