
La dificultad de conciliar la vida laboral y familiar obliga a los abuelos 'a cuidar' de sus nietos. Foto: Víctor Lax.
NATALIA HUERTA. [Mayo 11] Jubilarse ya no significa el principio del final. Sino un punto y seguido. Ahora, los mayores son más activos e independientes, viajan con frecuencia, se cuidan, practican deporte y desarrollan una intensa vida social. Sin embargo, en algunos casos, hay alguien que frena su actividad: su propia familia. Según una encuesta de mayores del Ministerio de Sanidad y Política Social, el 70% de los abuelos han cuidado o cuidan a sus nietos y el 50% los cuidan a diario. A ello dedican una media de seis horas al día.
La conciliación real entre la vida laboral y la vida personal de las mujeres, pasa, en la mayoría de los casos, por la implicación de los abuelos en la atención a los nietos. El 33% de las madres entra a trabajar antes de que abra el colegio y el 59% aún no ha acabado cuando el colegio cierra. En la mayoría de los casos, es la abuela la que asume tareas como la higiene o la alimentación, continuando con el rol femenino de cuidado a los hijos. Para un 85% cuidar de sus nietos es una actividad placentera, aunque también un 45% lo siente, a veces, como una sobrecarga.
Tras todos estos datos, hay historias personales con un denominador común: la intención de ayudar a la familia. El Presidente del Consejo Aragonés de Personas Mayores, Jesús Giménez, asegura que “los jubilados, por nuestra forma vida, queremos hacer lo que no podemos hacer jóvenes… Y muchos no pueden por los horarios de clase, porque llevar a sus nietos supone una sujeción de diaria que les impide asistir a clases y talleres”. Dice que “un abuelo es muy difícil que diga que no, pero si fueran sinceros, en muchos momentos les apetecería hacer otras cosas”. Además, “la responsabilidad es muchísimo mayor que con nuestros propios hijos”.

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La psicóloga cognitiva conductual Natalia D´Harcourt, habla de que “con esta nueva situación, los abuelos están perdiendo el rol de abuelo para convertirse en padres, ya no son los que miman o dan caprichos, porque ahora ellos también educan, castigan, marcan límites, incluso más que los propios padres porque pasan más tiempo con los pequeños”. En ese sentido, la especialista explica que “en esas consultas, vemos que los padres sobrecargan a los abuelos que se sienten”. Los especialistas hablan ya del síndrome del abuelo esclavo. Se da en mayores con sobrecarga física y emocional.
Pero, ¿tienen derechos en caso del divorcio de la pareja? Son muy pocos los que piden ante los tribunales el derecho a ver sus nietos. Se trata de casos extremos, singulares, en las que uno o los dos padres de los pequeños han muerto, o cuando hay padres e hijos no se hablan y esa mala relación impide ver a los nietos. Pero hay un punto de inflexión en esta situación. Se trata de la Ley 2/2010, de 26 de mayo, de igualdad en las relaciones familiares ante la ruptura de convivencia de los padres. Como explica el abogado Juan Piazuelo “por primera vez, se reconoce la relación con los familiares allegados y, explícitamente, con los hermanos y unas figuras tan determinantes como los abuelos”.
Ver también artículo de Juan Piazuelo: "La custodia compartida, una medida a largo plazo" →

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