
Rudi celebrando su rotunda victoria. Foto: Víctor Lax.
El cambio de ciclo que se vislumbraba ya está aquí. La incontestable victoria del PP en las elecciones autonómicas y —en menor medida— municipales teñirá de azul durante los próximos cuatro años gran parte de Aragón. El descalabro del PSOE, mayor de lo esperado, abre una etapa de incertidumbre en los socialistas aragoneses tras más de una década de estabilidad. Ahora es tiempo de pactos, en los que el PAR y CHA son claves.
LUIS FACI. [Junio 11] Con la austeridad por bandera, el PP consiguió el 22-M una victoria que, de la mano de Luisa Fernanda Rudi, cierra con un portazo las guerras internas que ha sufrido el partido bajo la dirección de Gustavo Alcalde. Rudi y su grupo de colaboradores —con Eloy Suárez y Luis María Beamonte a la cabeza— tienen sin embargo poco tiempo para saborear la victoria, puesto que estas semanas se impone la negociación de los inevitables pactos.
En este ámbito, el PAR tiene mucho que decir. Su resultado autonómico fue malo, y peor aún en las principales ciudades. Sin embargo, mantiene su fuerza en el entorno rural (con más concejalías pese a haber obtenido 17.000 votos menos en las municipales), lo que le deja el gobierno de un buen número de ayuntamientos y comarcas, e incluso el de la Diputación Provincial de Teruel. Como es lógico, el líder de los aragonesistas, José Ángel Biel, renunció públicamente a un pacto global con el PP: así tenía la sartén por el mango para negociar con los populares, ya que en muchas instituciones locales habrían obtenido la mayoría también con el PSOE.
Aun así, el reparto de ayuntamientos entre populares y aragonesistas ha sido una realidad. Y, de hecho, dos tercios de las cabeceras comarcales están gobernadas por alguno de los dos partidos.

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Para Eva Almunia se abre un periodo de incertidumbre. Su desembarco como consejera de Presidencia no sirvió para que su mensaje calara en el electorado, y el desencanto se adueñó de buena parte de los votantes socialistas, que optaron por la abstención o por una opción más a la izquierda como IU. Con la figura de Almunia debilitada, el PSOE aragonés corre el riesgo de fracturarse en la búsqueda de un sustituto a Marcelino Iglesias al frente de la Secretaría General del partido.
Los populares lograron el 22-M los mejores resultados de su historia en la comunidad; su mejor marca hasta ahora habían sido los 30 escaños logrados en 1995, etapa en la que gobernó con el PAR. Porcentualmente, el PP crece sobre todo en la provincia de Zaragoza, donde sube del 32,3% de los votos al 40,9% y donde logra cinco diputados más (hasta 17). En Huesca y Teruel, gana un diputado respectivamente. Frente a esto, el PSOE pierde votos de forma significativa en las provincias oscense y turolense, pero la clave está en la de Zaragoza, donde baja de 15 a 11 diputados y su porcentaje de votos cae 14 puntos, hasta el 28,1%: hacía nada más y nada menos que 16 años que los socialistas no conseguían menos del 29% de los sufragios aquí.
El PAR se mantiene como tercer partido. Pierde poco en Huesca y Teruel, pero se da un batacazo en Zaragoza, provincia en la que pierde los dos diputados de menos que obtiene respecto a las elecciones de 2007. Mientras, CHA sube algo en Zaragoza, pero baja en Huesca y Teruel, e Izquierda Unida crece de forma similar en las tres provincias; gana un diputado en cada una de ellas.
Parecido a 1995
En general, la situación guarda similitud con lo que pasó en 1995, aunque la caída del uno y la subida del otro no fue tan acusada. Hace 16 años, el PSOE perdió 11 escaños (pasó de 30 a 19), mientras que el PP subió 10: de 17 a 27. Entonces también había una situación económica crítica, no tan mala como la actual, es cierto; pero lo que propició realmente el vuelco electoral fueron las corruptelas y escándalos que arrastraban los socialistas, con José Marco y Antonio González Triviño al frente, a lo que se sumó el desgaste por la moción de censura con la que, gracias a la unión del PSOE, IU y del tránsfuga Gomáriz, el propio Marco accedió a la presidencia de la DGA.
el pP ha consiguido este 22-m los mejores resultados de su historia en aragÓn
La comparecencia de José Ángel Biel al poco de conocerse los resultados, en la misma noche electoral, evidenció la falta de autocrítica del líder del PAR para los peores resultados del partido en su historia. Biel —como también hizo Nieves Ibeas— volvió a justificar que las “elecciones venían en clave nacional”, con lo que al parecer olvidó que en otras comunidades como Navarra, Cantabria, Galicia o Canarias el voto regionalista o nacionalista se ha mantenido o ha subido.
En cualquier caso, los aragonesistas han conseguido un resultado suficiente como para continuar compartiendo el gobierno autonómico, un factor que en su caso es esencial -vía inversiones y subvenciones- para mantenerse fuerte en el entorno rural.
Un descargo similar al del PAR lo ofreció CHA. Los nacionalistas no lograron captar el voto desencantado del PSOE y subieron apenas un millar de votos en Aragón; porcentualmente, de hecho, bajaron levemente. Sin embargo, nada más conocer los resultados, el discurso de Juan Martín, candidato de CHA a la Alcaldía de Zaragoza, fue autocomplaciente, al considerar una “victoria con mayúsculas” repetir resultados, ante lo que Nieves Ibeas consideró un “terrible y doloroso bipartidismo”.
Tanto el PAR como CHA parecían olvidar que, cualitativamente, la mayor subida no fue del PP, sino de IU, que aumentó en un 50% su número de votos en las autonómicas de 2007: de 27.400 a 41.769. De este modo, la formación que lidera Adolfo Barrena logra los segundos mejores resultados de su historia en la comunidad, tras las elecciones de 1995 (cuando consiguió más de 65.000 sufragios y cinco escaños), y logra empatar con CHA en escaños (aunque es cierto que los nacionalistas se vieron perjudicados por el controvertido sistema D’Hont).
Cuatro aÑos de sobresaltos en Zaragoza
El Ayuntamiento de Zaragoza va a vivir un mandato complicado. La aritmética electoral ha sido en esta ocasión caprichosa. Los resultados fueron muy claros, pero, paradójicamente, han dado lugar a una situación confusa: amplia mayoría simple del PP y una estrecha mayoría absoluta de la izquierda. Como se ha visto en otras instituciones, un gobierno a tres, con partidos progresistas aunque de sensibilidades muy diferentes, tiene muchas posibilidades de deparar inestabilidad y un gran desgaste para sus protagonistas. De ahí que CHA haya luchado por desmarcarse de un pacto de gobierno; no así IU. Tampoco será fácil para el PP, que deberá olvidar pronto su incontestable victoria en la capital y ponerse a remar, sin hundirse en la marejada de los reproches, desde la oposición.
eloy SUÁREZ HA CONSEGUIDO PONER FRENO A LA PÉRDIDA DE VOTOS DEL PP EN LA CAPITAL ARAGONESA
Resulta tentador atribuir a la coyuntura nacional la amplia victoria de Eloy Suárez en la capital. Sin embargo, ha habido otros factores determinantes, como el poso de triunfalismo que destiló la campaña de Belloch, excesivamente displicente, o el intenso trabajo de zapa del candidato popular por todos los barrios. Suárez se queda lejos del resultado que logró Luisa Fernanda Rudi en 1995, pero ha conseguido algo de mucho valor: revertir la progresiva pérdida de votos que han estado experimentando los populares desde aquellas elecciones.
Una de las cuestiones más interesantes que resolver en este mandato es cómo va a conjugar Juan Alberto Belloch el apoyo puntual de CHA e IU, detractores habituales de los llamativos proyectos que el primer edil zaragozano había convertido hasta hace no demasiado en la bandera de su gestión. Será necesario ver una versión inédita del alcalde, más dialogante y menos dogmática sobre estas iniciativas, para las que a partir de ahora no contará con el inestimable apoyo del PAR.
Tras el despegue del Partido Popular, el resultado más sorprendente es sin duda el cosechado por los aragonesistas, que pierden los dos concejales que tenían. En esta cuestión, hay un dato llamativo: en las autonómicas, en la circunscripción de Zaragoza logró el 7,2% de los votos (44.381 sufragios); frente a esto, en las municipales, en el Ayuntamiento de Zaragoza el PAR apenas recibió el 4,5% de las papeletas (solo 14.455 votos). Se demuestra así que, más allá de que fuera acertado o no el relevo, la elección de Rosa Santos como candidata —cargo para el que, durante la campaña, mostró suficientes hechuras— llegó tarde.
De las municipales, y ya fuera de la capital, la mayor sorpresa se vivió en Huesca capital, donde la popular Ana Alós logró vencer contra todo pronóstico a Luis Felipe y se convierte —con el apoyo del PAR— en la primera alcaldesa oscense y el segundo primer edil del PP en democracia. En Teruel, Manuel Blasco (PP) logró una mayoría absoluta que estaba cantada, mientras que los partidos de la coalición del anterior gobierno, el PSOE y el PAR, se desplomaron.
Del resto, lo más destacado es la mayoría absoluta del PP en Calatayud, donde los populares han aprovechado no solo el tirón nacional del partido sino también el desgaste por el tripartito PSOE-PAR-CHA (que los nacionalistas abandonaron a mitad de mandato) que permitió gobernar a Víctor Ruiz. También es llamativa la pérdida de la mayoría absoluta del PSOE en tradicionales bastiones socialistas como Ejea o Barbastro (en ambos seguirá gobernando gracias a CHA) y el vuelco vivio en Jaca, donde un candidato recién llegado a la política, el popular Víctor Barrio, presidirá el Consistorio con el apoyo del PAR.

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