
El incremento de la tasa de ocupados y su acercamiento a niveles más soportables depende en exclusiva de la evolución de la actividad en los próximos meses y ocurre que, a parte de los problemas por todos conocidos, no está del todo claro cuáles serán los sectores que harán crecer nuestro PIB en el futuro. Los emprendedores/empresarios, ante la grave crisis que padecemos, no visibilizan de manera nítida que bienes y servicios serán demandados por los consumidores en los tiempos venideros.
JULIO R. NAVARRO ANTÍN [Septiembre 11] El aumento del empleo y su acercamiento a niveles más soportables depende fundamentalmente de la evolución de la actividad económica en los próximos meses.
Por todos es sabido que hasta que nuestro PIB no crezca a tasas superiores al 2,4% la economía española es incapaz de generar empleo neto. Se puede hacer toda la demagogia que se quiera, pero varitas mágicas no existen, quien crea empleo es el sector privado, son los empresarios con sus decisiones sobre nuevos proyectos o consolidación de los ya existentes, quienes han de crear los empleos del presente y asentar los empleos del futuro, para ello se requiere además de calidad del empresariado un entorno estable y no parece que este sea el momento en el que nos encontramos. La situación es complicada y de todos conocida, crisis financiera, precios de materias primas bastante elevados, terremoto de Japón, falta de liquidez, inestabilidad del euro, complicaciones en la Unión Europea, tasa de riesgo de la deuda soberana de algunos países desarrollados por las nubes (tiene mayor riesgo la deuda española que la de algunos países africanos —paradoja‑), etc. Y además sucede que no está muy claro cuáles serán los sectores que tirarán de la demanda agregada en el futuro, los emprendedores-empresarios-directivos no terminan de visibilizar de manera nítida cuáles serán los bienes y servicios demandados por los consumidores cuando, dentro de 2, 3 ó 4 años (¡ojalá el punto de inflexión se produjera en las navidades próximas!) la crisis que padecemos no sea otra cosa que un mal sueño.

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La línea entre estar razonablemente bien o simplemente estar al borde del abismo es muy fina y depende de muchos factores, la mayoría de carácter externo y no controlable. Es verdad que la Administración Española y todas las administraciones periféricas han sido en general serias con los ingresos y no muy rigurosas con los gastos y es verdad también que las empresas y familias están demasiado endeudadas y se ha producido un efecto de ilusión monetaria generalizado (síndrome del que se cree nuevo rico), en este punto es importante recordar que del total de la deuda española, tres cuartas partes son deuda privada, fundamentalmente bancaria y tan solo un tercio es deuda pública. Pero también es verdad que se están haciendo los deberes bien y a toda máquina (algunos querrían desregular todo y otros que no se tocase nada y si acaso más protección, habitualmente en el termino medio esta la virtud).
La economía real está realizando los ajustes de manera más o menos ordenada desde el punto de vista económico, con la salvedad del empleo, seguramente porque este mercado aún siendo mucho más flexible de lo que a algunos sugieren, se ajusta por el lado débil, las cantidades y no por el lado que sería deseable, los precios, en este tema se debería trabajar a futuro sin prisa pero sin pausa y dedicando talento a la causa.
Algunos contrasentidos
Lo cierto y verdad es que hacía mucho tiempo, que no existía tanta divergencia entre la economía real y la economía financiera, pareciera que el ajuste que lógicamente se tenia que producir, después de estallar la impresionante burbuja inmobiliaria que padecíamos en España (la aportación del ladrillo a nuestro PIB era muy elevada), ya ha alcanzado niveles más que convenientes y que el desapalancamiento de familias y empresas también se está realizando a marchas forzadas.
Por su parte en la economía financiera se están produciendo una serie de contradicciones dignas de destacar, así:
El dólar se está fortaleciendo cuando la economía de Estados Unidos está más para depreciaciones de su moneda que para ejercer de valor refugio. Las bolsas están completamente locas, volatilidad altísima lo llaman, da igual que una compañía este bien gestionada, ofrezca una rentabilidad por dividendo cercana al 8 ó 10%, que esté completamente diversificada, que obtenga sus ingresos en diferentes países del mundo, baja su cotización
como si de un chicharro al uso se tratase. Entidades financieras que pagan por cuentas remuneradas y depósitos bancarios el 5% cuando la inflación está en tasas de entre el 2 y 3% como máximo, claro que, es muy probable que por el depósito le cobren: comisión de mantenimiento, comisión de disponibilidad de saldo, comisión de visualización de rentabilidad acumulada, comisión por pignoración del mismo respecto a la disposición del saldo de su cuenta y alguna otra que no se me ocurre, sin lugar a duda se las justificaran todas pero casi ninguna le aportara valor a sus activos. El oro y las materias primas continúan sin techo aparente, existe una burbuja respecto del oro que se parece milimétricamente a la inmobiliaria, en Sabiñánigo con el boom de la construcción se pasó de 2 agencias inmobiliarias pequeñitas a más de 16 y alguna de ellas con volumen, en estos momentos se han abierto dos “compro oro”, y qué decir de Zaragoza capital. Por otro lado el riesgo país de España es superior, en algún caso netamente superior, que el riesgo país de muchos de los países del continente africano, sinsentido común.
El miedo es libre, pero no dejan de ser comportamientos tan irracionales y en sentido contrario, como los que se produjeron hasta finales del 2007 y que generaron tan indeseable situación. Ni ayer éramos tan buenos, ni hoy somos tan malos.
Como decíamos vistas algunas paradojas, no debemos perder la perspectiva de lo importante, el empleo. Y en este orden de cosas se nos ocurren algunas sugerencias; insistiendo en que la varita mágica no existe y que ha de ser el sector privado fundamentalmente quien ha de crear los puestos de trabajo; para que la administración favorezca el entorno, estabilice la situación, de seguridad a futuro y genere confianza suficiente para emprender nuevos proyectos empresariales.
generar empleo
En el ámbito laboral sería deseable la desaparición de muchos de los contratos actuales tendiendo a la existencia de un contrato único de carácter indefinido y con indemnización progresiva en función de los años de permanencia en la empresa, con un mínimo y un máximo, límites que podrían oscilar entre los 10 días para el primer año y los 32 para el décimo y sucesivos, así como la introducción de medidas para combatir el absentismo. Al mismo tiempo articular de alguna manera que los excedentes generados en las empresas repercutan en quien contribuye a generarlos, especialmente a los trabajadores y ampliar de manera progresiva a toda la vida laboral el periodo para el cálculo de las pensiones complementándolo con una mejora en la fiscalidad de los planes de pensiones privados.
Respecto de los desempleados habría que adecuar la cobertura del desempleo a la búsqueda activa del mismo y potenciar la contratación de los jóvenes menores de 30 años, especialmente cualificando a todos aquellos que se han quedado fuera del mercado, así como a los mayores de 50 años
Existe una burbuja respecto del oro que se parece milimétricamente a la inmobiliaria
Respecto de las Administraciones Públicas es el momento de una reforma de calado que evite duplicidades en los servicios y en los cargos de manera que se reduzcan los niveles de las diferentes administraciones, recentralizando a nivel de comunidad autónoma, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación lo permiten, a la vez que se establece un techo de gasto para todas las ellas, poniendo en relación los ingresos y los gastos, con el margen necesario para los diferentes escenarios que se presentan a lo largo de los ciclos económicos, pero siempre dentro de los límites establecidos.
Se debería reducir de manera significativa el tiempo de pago de las administraciones a sus proveedores de manera que estos cuando menos tengan racionalidad en los ingresos derivados de las mismas, así como, realizar una significativa reducción de las empresas públicas, fundaciones, entes de derecho publico, etc., y traslado de sus actividades en la medida que sea posible a la función pública y ajustar las televisiones autonómicas de manera que dejen de ser un lastre para los presupuestos públicos y sino no son viables, cierre o privatización de estas.
En relación a los Servicios Públicos se debe articular la promoción de los empleados públicos entre los diferentes grupos, de manera que no sea inalcanzable la promoción interna y de este modo se pueda incrementar notablemente la productividad, así como, introducir el copago en la sanidad con la intención de racionalizar el consumo de este bien por parte de los usuarios y no con fines recaudatorios, de manera que resultase de carácter neutro para los ciudadanos, así que estos simplemente anticiparían parte del coste al recibir el servicio y luego en la declaración de la renta lo recuperarían.
En referencia a la Educación promover un gran pacto de Estado de manera que en la enseñanza prime valores como el trabajo, el esfuerzo y la competencia en el aprendizaje (mérito), al tiempo que se reconoce la autoridad de los educadores y se les piden y premian resultados, no estaría de más profesionalizar la dirección y las jefaturas de estudios en los centros. Se debería convertir a la Formación Profesional en el verdadero trampolín para la entrada en el mundo laboral, flexibilizando y permitiendo que los estudiantes que opten por esta opción tengan un transito fácil y razonable hacia el mundo Universitario, al tiempo que se establecen nexos de unión más fuertes entre las Empresas y la Universidad, de modo que se potencie el traslado de la investigación universitaria al mundo empresarial.
Y en el mundo del emprendimiento, emprendedores, autónomos en general y microempresas en particular (recordar que nuestro tejido empresarial, cerca del 85%, esta compuesto fundamentalmente por un gran número de pequeñas empresas con niveles de productividad muy por debajo de la media europea), un objetivo claro es realizar los esfuerzos necesarios para que nuestras unidades económicas ganen tamaño, favoreciendo la internacionalización de manera que se pueda entrar en mercados menos maduros y de esta manera diversificar los ingresos que componen la parte fundamental y menos recurrente de la cuenta de resultados, los ingresos, a la vez que se implementan incentivos fiscales para aquellos emprendedores que pongan en marcha proyectos empresariales poniendo en valor aquellos que lleven aparejada la creación de empleo.
Es obligatorio repensar todas las políticas activas de empleo, la mayoría se diseñaron en el año 1986 y si bien en su momento tuvieron incidencia en la creación de empleo, en estos momentos están lejos de cumplir su objetivo, potenciando la creación de proyectos empresariales en determinados sectores de manera que la política fiscal juegue un papel importante en el cambio de la distribución productiva.
varitas mágicas no existen, realmente quien crea empleo es el sector privado
Hay que incrementar la transparencia y competencia en el sistema financiero evitando las malas prácticas financieras y liberalizar los horarios comerciales fundamentalmente en los centros de las ciudades y en los pequeños comercios, al tiempo que se agilizan los trámites para la creación de empresas, en este sentido sería deseable y razonable que todas las legislaciones, tanto estatales como autonómicas, estuviesen armonizadas.
Es imprescindible luchar de manera decidida contra la economía sumergida y el fraude fiscal.
La competitividad depende hoy día más de factores intangibles como el talento y la innovación que de factores tangibles, como por ejemplo el capital financiero. Uno de los factores negativos que pesan como una losa sobre la innovación es el entorno institucional, en este sentido, se deberían crear los instrumentos necesarios para que las ayudas existentes (que las hay) llegaran de manera eficiente a las PYMES y en este punto la información resulta crítica. Se ha de estimular de manera decidida la innovación.
En general las empresas mejor gestionadas están dirigidas por grandes líderes. Líderes carismáticos que son capaces de implicar a toda una organización en la consecución de unos objetivos debidamente planificados, líderes capaces de reconocer los errores y corregir el tiro cuando los resultados se apartan de lo planificado y líderes avezados en aunar los intereses de los distintos colectivos que conforman las organizaciones empresariales de manera que todos ganen. En definitiva TALENTO al servicio de la colectividad. Líderes que en estos momentos se echan de menos en el espectro de nuestro entorno político, ya sea europeo, nacional o autonómico.
Como siempre, si la pu… crisis y los mercados nos dejan, sean moderadamente felices.

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