Los drásticos recortes que las distintas administraciones han tenido que aplicar en sus presupuestos de 2011 están dejándose notar más que nunca. Compañías teatrales, programas festivos y certámenes de larga tradición se ven en una difícil coyuntura en la que deben optar por adaptarse o morir.
MARCOS ESPAÑOL. [Octubre 11] No son buenos tiempos para casi nada, pero menos para la Cultura. La crisis ha traido consigo la ya conocida tradición política de empezar a recortar por aquello que, a simple vista, puede parecer menos necesario. Sin embargo, el hecho de llevar a cabo restricciones que afectan a los agentes implicados en las artes trae consigo un panorama que afecta muy negativamente a colectivos como los jóvenes. Más allá del color del partido, todas las administraciones afrontan ajustes que pueden afectar al desarrollo social de nuestra Comunidad.
El presupuesto del Gobierno de Aragón en 2011 dedicado a ayudas a las artes escénicas, la música y el sector editorial fue de 582.000 euros, un 38,4% menos que en 2010. Entonces, la cantidad destinada fue de 945.000 euros, y ya había sufrido un descenso respecto al año anterior debido a la crisis. El recorte levantó ampollas entre las agrupaciones culturales, muy especialmente en las compañías de teatro, en las que la financiación por parte de las administraciones resulta vital para sobrevivir. Agrupaciones como la Asociación de Artes Escénicas de Aragón, así como compañías como Teatro del Temple o Caleidoscopio Teatro hicieron pública su inquietud.

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Hoy, cuando el ejercicio está próximo a vencer, el panorama sigue siendo de pesimismo. Sin embargo, algunas compañías han hecho de la debilidad fortaleza y afrontan el presente dignamente. “Nosotros anticipamos ya en 2007 que venían tiempos difíciles, por eso optamos por otro modelo de producción”, explica Fernando Vallejo, responsable de Tranvía Teatro y jefe de producción del Teatro de la Estación. Concretamente, “realizamos coproducciones con compañías de otras comunidades, lo que nos permite abaratar costes”. No obstante, advierte que debido a la falta de ayudas “están desapareciendo muchas compañías”, ya que “en el teatro el principal cliente que había era la Administración”.
Vallejo explica los problemas concretos a los que se enfrentan las compañías: “es posible que en el caso de la música haya otras salidas, dada la facilidad que existe para su desarrollo comercial, pero en el teatro no funciona así; cuantas más obras haces, más costes tienes”. El resultado es que ahora cuentan con menos recursos y, sin embargo, “la gasolina que necesitas para irte de gira no baja, como tampoco lo hacen los hoteles en los que deben alojarse los actores”, apunta.
En su caso, aunque el modelo que han asumido les permite capear el temporal, les afecta sobremanera “el retraso en los pagos, porque dicen que te van a ayudar, trabajas contando con esa ayuda y luego tarda”, explica. Esta situación es una de las principales razones para que muchas compañías, todavía no tan asentadas, terminen desapareciendo.
el centro de arte dramático de aragón estrenó su última producción en 2009
El teatro tiene otro quebradero de cabeza encarnado en el Centro de Arte Dramático de Aragón. A lo largo de su trayectoria, se ha hablado de su desaparición en otras ocasiones y actualmente su situación sigue en suspenso. Fundado en 2002, actualmente tiene como sede el museo Pablo Serrano. La última producción que anuncia su página web, ‘María Estuardo’ se estrenó en agosto de 2009.
También se ha temido por el futuro de la Red Aragonesa de Espacios Escénicos (RAEE), integrada por el Gobierno de Aragón, diputaciones provinciales, 16 comarcas y 22 ayuntamientos. Este año finaliza su convenio, pero su viabilidad parece asegurada tras las palabras del director general de Cultura de la DGA, Humberto Vadillo, que ha asegurado que “hay que reforzar las artes escénicas en Aragón, crear públicos y la RAEE es un instrumento magnífico”. A finales de octubre se perfilará el funcionamiento de la red, que en 2011 obtuvo un presupuesto de 1.480.000 euros gracias a la colaboración de las distintas administraciones.
“Situación económica muy difícil”
Si bien la voluntad de mantener el tono cultural de la Comunidad está presente, fuentes del Gobierno de Aragón no dudan en reconocer que la situación económica es “muy difícil”. Por ello, “la acción de las instituciones se tiene que adecuar, tanto desde el punto de vista presupuestario como de gestión”. Indican que las claves son “la optimización de recursos, la utilización de formas de colaboración y la priorización de actuaciones para garantizar aquellas que son necesarias”.
las claves pasan por la optimización de recursos y las formas de colaboración
El nuevo Gobierno ha definido tres líneas generales de actuación en materia de Cultura. En primer lugar, garantizar la conservación y restauración del patrimonio aragonés. Con esta intención, se pretende elaborar un catálogo de actuaciones prioritarias. El segundo punto es “convertir la Cultura en motor de desarrollo económico y social”. Para ello, se tiene la voluntad de reformar la Ley de Bibliotecas, a fin de potenciar, entre otras materias, la actividad museística. Por último, se pretende la colaboración con otras instituciones, entidades privadas y particulares. Para ello, se elaborará una Ley de Mecenazgo.
A uno de los problemas a los que se enfrenta el nuevo equipo es la viabilidad del nuevo Pablo Serrano. Tras unas largas obras, el reformado museo abrió sus puertas en marzo con un proyecto muy ambicioso que contrasta con los tiempos que corren. La respuesta popular no se hizo esperar, con 7.500 visitantes en la primera semana. Sin embargo, ahora afronta la difícil misión de mantenerse.
Este mes de octubre saltó a la opinión pública la indignación de distintos profesionales aragoneses ligados a las artes plásticas, debido a que dos de sus plantas están cerradas desde agosto. La magnífica obra de reforma llevada a cabo por Pérez Latorre contrasta con las dificultades de ofertar una programación atractiva en la situación actual de crisis.
Fiestas del Pilar ‘descafeinadas’
En el caso concreto de Zaragoza, los recortes en Cultura han pasado a ser un debate popular para toda la ciudadanía especialmente desde que se dio a conocer la partida destinada a la programación de las fiestas del Pilar. El presupuesto de esta edición ha sufrido un fuerte descenso respecto a 2010. El Ayuntamiento ha destinado 750.000 euros a las actividades, un 37% menos que el año anterior. No obstante, la aportación privada ha sido crucial, y gracias a ella se han alcanzado los 1,5 millones de euros. A pesar del esfuerzo que han realizado los patrocinadores (La Zaragozana, Movistar o Ibercaja, entre otros), la suma total es 4 millones de euros menor que en 2010.

Un año más, Interpeñas ha estado hasta la bandera. Foto: Interpeñas
Sin embargo, el número de actividades ha sido similar. En total, se han llevado a cabo más de 800 actuaciones repartidas en 32 escenarios. Con una programación igual de nutrida que en la edición de 2010, el hecho de contar con menos recursos ha repercutido en la calidad de los espectáculos. Un punto a favor de la contención ha sido poder contar con una mayor participación de grupos aragoneses, que han alcanzado “un 58% de las actuaciones”, señaló el consejero municipal de Cultura, Jerónimo Blasco.
Por otra parte, fuentes municipales apuntan además otros factores que han hecho posible mantener el volumen de actos: “la participación popular ha sido clave, este año el pregón se ha organizado conjuntamente con Interpeñas, el colectivo más numeroso y colaborador en las fiestas”. También ha influido el hecho de que “en esta edición el escenario de la plaza del Pilar ha sido el único dedicado a los conciertos en la calle, cuando otros años estaba además el de Independencia”. Con ello se ha logrado “ahorrar tiempo y dinero en montajes, además de crear menos afecciones a los vecinos de la ciudad”.
A fin de mantener el número de actividades, se ha hecho crucial la “imaginación”, así como la participación ciudadana: “Desde hace dos años se convoca un concurso de ideas para mejorar las fiestas y las propuestas ganadoras se incorporan a la programación”, explican desde el Consistorio. De este modo, este año ha contado con la novedad del concurso de indumentaria aragonesa.
Salón del Cómic
Si los recortes en actividades culturales son generalizados, algunas de ellas se resienten más que otras, hasta el punto de que se plantee su desaparición. En septiembre saltó la noticia de la posible cancelación del Salón del Cómic de Zaragoza, que este año debía celebrar su X Edición. Dependiente del Área de Participación Ciudadana, su crecimiento año tras año ha sido espectacular. Nació como una modesta muestra de tebeos en el Centro Cívico La Almozara, en la cual se daban a conocer los principales trabajos que se realizaban en Aragón.

A pesar de que el Salón del Cómic supera los 10.000 asistentes, su financiación todavía no está decidida cuando el certamen ya tiene fechas —del 16 al 18 de diciembre—. Foto: Salón del Cómic de Zaragoza.
En sólo cuatro ediciones, el certamen pasó de 800 a 2.500 asistentes, lo que provocó que diera el salto al Auditorio de Zaragoza. Aumentaron las actividades, así como los patrocinadores, y ya el primer año como Salón del Cómic se batieron todos los records con más de 10.000 asistentes. Se han realizado talleres de manga, aerografía, caricaturas, siluetas... con una participación eminentemente joven.
Una de las principales diferencias con otros salones españoles es que la entrada es gratuita, gracias a la colaboración del Ayuntamiento, así como de entidades privadas. A ello se ha unido el esfuerzo de las asociaciones participantes, como Malavida o Tatakae, así como la implicación de editoriales y librerías.
La noticia de la posible cancelación del Salón ha llegado cuando ya se estaba trabajando intensamente en su programación. De hecho, ya se había diseñado el cartel anunciador y se habían cerrado las fechas del certamen, los días 16, 17 y 18 de diciembre. “El presupuesto que destina el Ayuntamiento es muy importante”, señala Carlos Pérez ‘Xcar’, de la Asociación Malavida, que colabora en el certamen desde hace 8 años. “Inicialmente nos anunciaron que había que hacer recortes, por lo que presentamos un plan más austero que en otras ediciones”, explica. Tras presentarlo, los responsables municipales ofrecieron “un 60% de lo que se destinaba habitualmente”. Posteriormente, cuando ya se habían puesto en marcha en la organización, “el Ayuntamiento nos dijo que no”.
Esta situación suscitó una serie de protestas este mes de octubre a través de Internet, consistentes en enviar mensajes de desacuerdo a los correos electrónicos de los responsables de Cultura y Economía. Este llamamiento tuvo respuesta incluso fuera de Aragón. Tras ello, el Ayuntamiento hizo público que no hay intención de cancelar el Salón, pero Pérez explica que todavía no han recibido una propuesta.
Mientras tanto, los organizadores continúan moviéndose en busca de apoyos privados. “El Ayuntamiento se comprometió en un primer momento a aportar 30.000 euros, y con eso sólo podemos pagar el alquiler del Auditorio y el montaje de los stands”, indica. En su opinión, “este certamen ofrece una imagen muy positiva de la cultura zaragozana y es una plataforma fantástica para proyectar a los artistas de aquí”.
Fuentes municipales recuerdan que la situación económica es “delicada” y la solución podría pasar “por cobrar entrada”. No obstante, anuncian que la aportación municipal “existirá”, aunque todavía no se ha definido la cantidad. En todo caso, ésta será “la más amplia entre las que realizan las entidades participantes”.
Lo que parece claro es que tanto el Salón del Cómic como la mayoría de propuestas culturales van a tener que echar mano de la imaginación para mantenerse. La situación económica hace necesario apretarse las tuercas, a fin de encontrar soluciones en un panorama poco alentador. 

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